sábado, 14 de enero de 2012

Navidad con los Miles // Año nuevo en Queenstown // La vida Cromwelliana


Los días en Cromwell son ya de por sí, raros. Pero raros bien, porque son distintos. Estamos en una especie de granja a 8 km del pueblo, el cual encima es mínimo, tiene unos 3.000 habitantes. Estamos como aislados, en una comunidad aparte, rodeados por montañas y lagos.

Este aislamiento parcial, hace de esta casa una especie de Gran Hermano, especialmente ya que la conexión a internet es pésima por lo que no estamos muy conectados con el mundo exterior. Contamos con un laguito artificial poblado por sapos y patos, una mesa de ping pong y otra de pool (en estado deplorable, pero utilizables). Para que se den una idea la mesa de pool está levemente inclinada hacia una de las esquinas, así a veces parece “Spot Black” de Benny Hill.

Llegamos el 10 de diciembre, habiendo salido de Wellington el 5. El 10 fue sábado, por lo cual la búsqueda de laburo fue casi inútil. Asique decidimos quedarnos a dormir a la primera orchard (tipo granja) que visitamos porque el alojamiento no parecía caro, y la persona que nos recibió era muy simpática. Alex es una especie de Marty McFly viejo y baqueteado, pero re copado (y copeteado también). Al llegar había sólo unos 13 vanuatus, 3 hongkongueses (una pareja y otro pibe), una taiwanesa, y un kiwi, Sam. 

A la larga, por estar acá mismo, conseguimos trabajo en la packhouse (planta empaquetadora), clasificando cerezas, dividiéndolas en: para exportación, para el mercado local, o basura. Como ventaja, es que podés comer cuantas cerezas quieras. 

Para este tipo de trabajos, de temporada, tenés dos opciones: picking o packing. Picking son los que recolectan las frutas de los árboles o plantas. Y packing son los que clasifican los frutos y los ponen en las cajas, estos trabajan dentro del edificio, los anteriores, en el campo. El picking paga mucho más, pero es más sacrificado. De hecho es el trabajo mejor pago para los viajeros como nosotros.

¿Dónde está Wally? El único sentado y con auriculares
¿Dónde está Wally japonés? En el fondo

 Miércoles 11 de enero de 2012 – Central Cherries, Cromwell, Otago


La vida Cromwelliana es por sobre todo tranquila y natural. Para que se den una idea el otro día tan sólo al salir y entrar a la orchard casi atropello 3 especies de animales distintas. Cuando salíamos para el pueblo tuve que clavar los frenos para que la Sra. Pata termine de cruzar con los patitos, que parecían no tener ningún apuro. Y a la vuelta, tuvimos que esperar a que un conejito dejara de hacer zigzag por el camino de entrada para poder pasar. Unos metros más, y una vez más tuve que clavar los frenos para no pisar al puercoespín que estaba paradito en el medio del camino olfateando el aire, que se tomó su tiempo para moverse y pareció no inquietarse con los bocinazos y las luces. Saku se reía de como le tocaba bocina a los patos y al puercoespín para que se muevan. El único de los tres con un mínimo de instinto fue el conejo que quería escapar, pero claro, es entendible teniendo en cuenta que hace una semana los vanuatus cazaron a varios de ellos y se los comieron.

Otro ejemplo de vida cromwelliana lo dimos ayer, cuando con Ben y Saku (reapareció Ben, el inglés, más adelante voy a entrar en detalle) nos fuimos caminando al lago. En el camino vimos un halcón parado en lo alto de un farol en el barrio que está atrás de la orchard.  Caminamos unos 300 metros por el lago  (me sentí Moisés), y después jugamos a tirarnos la pelota de softball (la cual es dura y te parte la mano cada vez que querés agarrarla), lo cual derivó en cagarnos a pelotazos y  terminar bateando con ramas gigante de árboles. Me sentí en una película yanqui de chicos de los 90.

Ya llevamos unos 5 días de trabajo. Somos unos 20 sorters (clasificadores). Los primeros días estaba en el promedio, después pasé a ser uno de los últimos, lo cual comenzó a preocuparme ya que todos me pasaban por arriba, pero de pronto, de un día para el otro repunté y estoy bastante bien, y ahora suelo quedar entre el 4to y 5to lugar. Si graficamos mi performance, sería algo así:

Si lo giramos 90 grados, quedaría así:
Si lo observamos atentamente, y lo analizamos económicamente, se puede deducir que trabajo como la nariz, lo cual es bastante mejor que trabajar como el culo.

El pueblo en sí es chico, bastante chico, y a las 6 pm ya está todo cerrado. A la entrada del pueblo tenés un centro comercial, bastante grande considerando el tamaño total del pueblo, y más hacia el fondo encontrás el viejo Cromwell, que es una pequeña zona con los edificios históricos.


Muchos de ellos fueron rescatados de la que solía ser la calle principal que fue inundada al crearse la presa hidroeléctrica de Clyde, dando origen al lago (solía ser un río). 
Ahí podés tomarte un café, un helado o una cerveza a orillas del Lago Dunstan.

Old Cromwell y Lago Dunstan
Si ves sombras de aves que vuelan en círculo sobre tu cabeza, no te asustes que no son buitres, son gaviotas esperando que te descuides y dejes tu comida sin atención. Igual Saku suele ponerse en la piel de ellas y hablarles como parte de la bandada.

Saku suele sentirse una gaviota más, se para como una y les habla en gaviotés
No sólo con las de Cromwell, con las de Queenstown también
Ahora que lo pienso, se habrán quedado pensando cómo fue que casi atropello a los animales, aunque ya muchos de ustedes saben, pero algunos otros no. Me compré una camioneta con los ahorros que me traje de Wellington. ¡Mi primer auto! La encontré en trademe.co.nz, que es la versión kiwi de mercadolibre. La pagué NZ$1100, es decir unos $4400 pesos argentinos. Peleé y transpiré el último día pero gané la subasta, asique plata en mano me fui a dedo a Dunedin (240 km de Cromwell, sobre la costa este) a buscarla. Vir me consiguió donde pasar la noche, y así fue como terminé durmiendo en una casa casi abandonada, pero gratis. A caballo regalado…

A la mañana siguiente fui a buscarla. Ni bien la vi, a unos 50 mts de distancia, me enamoré. Sentarme y manejarla de vuelta a Cromwell fue increíble. Mi primer auto, insisto. Estaba más contento que Ricky Martin en un recital de los Village People en América el día del orgullo gay.

Al día siguiente empezaba el trabajo, y nos comimos un amague monumental. Después de 5 horas el dueño nos avisó que las cherries no estaban listas, asique no iba a haber trabajo por una semana. Esa semana se convirtieron en 4, agotando todos mis ahorros e incrementando deudas. Pero me las ingenié igual para cargar la suficiente nafta para llegar a Nelson, a pasar navidad con Trace y Saku. Y la navidad, merece un capítulo aparte.


Navidad con los Miles

Como no había trabajo, me tomé la libertad de salir el 22 de diciembre para Nelson. Tardé 18 horas en llegar a Nelson (800 km), dividido en 2 días. El viaje lleva tanto tiempo porque mucho del camino es por montaña, estando la ruta encerrada entre la ladera de la montaña y el precipicio. Recorrí la misma ruta que atravesé para bajar de Wellington a Cromwell en un primer momento, pero esta vez estaba sólo asique pude tomarme mi tiempo para bajar donde se me cantó. Dormí por primera vez en la camioneta, en un estacionamiento de un monumento a alguien que había a mitad de camino. A las 6 am ya me había despertado (la luz del sol ayudó) y seguí camino.

Trafalgar St, Nelson

Me reencontré con Saku y Trace en una cervecería el 23, lo cual debió haberme dado un indicio de cómo iban a ser lo próximos días, pero en ese momento no me lo dio. Una excelente cerveza en Stoke Brewery con algunos fish & chips (pescado empanado con papas fritas). Y fuimos a la casa, donde Saku y yo dormimos en una carpa afuera.

A la salida de Stoke Brewery (cervecería)

La navidad en la casa de los Miles no es una navidad tradicional neozelandesa, eso me advirtieron apenas llegado, pero tienen su propia tradición. A la mañana siguiente, el 24, nos despertamos en un sauna. La carpa tenía un efecto invernadero increíble, creo que hasta crecí unos centímetros y me salieron algunas hojas, para la próxima navidad ya voy a estar todo floreado. Al levantarnos nos esperaban con una copa de champagne, aún antes de sentarnos a desayunar. ¿Por qué? Porque la tradición Miles es tomar desde que te levantás hasta que te acostás. Así fue como tomamos cerveza, fernet, y vino durante todo el día. ¿Conclusión? Los 4 días que pasamos en Nelson los pasamos en estado de ebriedad: los padres, Trace, Saku y yo, ¡y no se sino el abuelo también! Y principalmente los padres. Creo que si ponés frente a frente al Burrito Ortega y a Horacio Guaraní por un lado, y a Chris y Helen Miles del otro, va a ser una competencia peleada. Al lado de ellos nos sentíamos nenes de mamá, y tratamos de seguirles el paso, lo cual no fue nada fácil. Pero no sólo tomamos todo el día, sino que comimos todo el día, ¡y cómo comimos! Como campeones.

Con toda la familia Miles: El abuelo, Helen (madre), Trace, y Chris (Padre)
Chris es fanático de J.R.R. Tolkien, y en el living ves libros, dvds, y otros objetos de colección del Señor de los Anillos. Yo estaba en mi salsa, asique hojeé algunos de los libros e insistí para ver la 2da peli versión extendida. Bueno, no insistí mucho, no fue muy difícil convencerlo de ver la peli.

El 25 entre felices navidades, intercambiamos regalos, y ligamos de todo. El desayuno estaba a cargo de Chris, y el almuerzo a cargo de Trace. A la noche nos vimos con Chris, el padre, un recital entero de Pink Floyd en Londres en el ’94, IN-CRE-I-BLE, no sé si por el pedo o el recital en sí, pero fue genial.

En el living de la casa de Trace

El 26 no fue distinto, después de pasear por la playa, fuimos a tomar unos gin tonic a lacasa de Shelly, una amiga de la familia. Tiene una mansión la mina, con una vista alucinante. Más tarde volvimos a la casa y tuvimos que seguir tomando con la familia. También vino Pau, una amiga de Saku, y Jimmy, el novio irlandés (de Pau, no de Saku). Ya los conocía de Wellington, estuvieron en mi cumple. Pau fue la que cayó con el fernet. Y esta vez, cayó nuevamente con un fernet, como para que no me caiga bien jaja.

Tahunanui Beach, playa de Nelson
La noche terminó con Chris yéndose a dormir temprano por estar ebrio, y yo abrazado al inodoro. Los demás no estaban mejor que yo en lo más mínimo, créanme. Pero bueno, mi estómago no resistió 3 días al hilo tomando de esa forma. A la mañana siguiente, Trace me dio la bienvenida oficial a la familia por haber terminado las fiestas abrazado al inodoro, ¡otra tradición Miles!
Puede decirse que fue una fiesta fuera de lo común, pero fue genial, lo pasamos increíblemente bien. La familia de Trace es definitivamente fuera de lo común.

Afuera de la casa de Trace, en Nelson

Road trip:  Nelson – Cromwell (800 km – 4 dias)


El viaje de vuelta fue una de las mejores cosas que pasamos en NZ. Nos tomamos 4 días en volver de Nelson a Cromwell. Primero fuimos a la estación de policía de Motueka a buscar mi billetera, que había perdido la vez anterior cuando pasamos con las chicas, la dejé en el restaurante. Lo increíble es que me la devolvieron con 150 dólares adentro. Gracias a eso pudimos llegar a Cromwell, ya que Saku perdió su billetera en Nelson también y esos 150 dólares era el único presupuesto que teníamos.

Por la costenera de Nelson
Estación de Policia de Motueka






En el camino visitamos nuevamente las Pankakes Rocks, y paramos en innumerables lugares. Pasamos por unas playas increíbles, parques nacionales, hot pools (aguas termales), y visitamos el glaciar Fox, que es mucho mejor que el Franz Josef. Comenzamos apurados el viaje ya que yo supuestamente empezaba a  trabajar el jueves, y salimos el martes a la tarde de Nelson, con resaca. 

Pero a medio camino las chicas me avisaron que se pospuso el trabajo asique nos tomamos unos días más para viajar, y durmiendo en la van por supuesto, fue la mejor noticia que podíamos recibir. Para dormir en la van me robé 2 colchones del hostel donde duermo en Cromwell (que está dentro de la misma orchard).






En el camino Saku fue el copiloto, y entre sus tareas estaba revisar los mapas. Una de las cosas con la que más nos reímos fue probablemente el encontrar ciudades con nombres graciosos como “Ranfurly” o “Glenorchy”.

En Murchinson

Fueron muchos lugares por donde pasamos, de los cuales voy a tener que elegir sólo un par para resaltar y contar sobre ellos. Encontramos una playa de pura casualidad. Paramos para sacar fotos y a lo lejos vimos como una formación rocosa gigante sobre la playa, y parecía tener una abertura y se podía ver hacia el otro lado. Asique fuimos a investigar, y encontramos una playa exquisita. La mejor playa que Saku vio hasta ahora, según sus propias palabras. Ahí mismo nos encontramos con una cueva, un refugio natural. Fue realmente sorprendente, y eso que fuimos en un día nublado y muy feo, en un día soleado debe ser alucinante. Les dejo unas fotos para que se hagan una idea.


Pasamos por Franz Josef, y dada mi previa decepción del glaciar, no fuimos al mismo, sino que decidimos ir directamente al glaciar Fox. Pero sí nos quedamos en FJ para visitar las hot pools, que fue una idea genial. Salimos hechos una seda. Hay 3 piletas a distintas temperaturas: 36, 38 y 40 grados. La última es sólo para unos pocos, ya que al minuto de estar ahí nos dimos cuenta que empezábamos a sentirnos mal así que salimos.

Hot pools de Franz Josef

A la mañana siguiente, después de otra noche en la mitad de la nada, Saku se despertó antes que yo (como siempre) y esperó a que me levantara. Mientras, sacó algunas fotos.

Vista de donde estacionamos la camioneta. Yo aún dormía adentro.

Encaramos para Fox Glacier, previa parada en el Lago Matheson, donde tomamos un Señor Desayuno, con una vista increíble.

Desayuno en Lake Matheson

En ese mismo lugar llamé a mis viejos, para contarles donde estaba parado, pero ninguno de los dos estaba en la casa asíque les dejé un mensaje en el contestador. (Si, Ma, Viejo, desde ahí fue que los llamé). Después hicimos una caminata por el parque hasta llegar a un mirador llamado "El Espejo", el cual es famoso ya que en un día soleado, en el agua se ve el reflejo casi perfecto del paisaje detrás del Lago.

"El Espejo" en Lake Matheson

Allí también conocimos una rareza de la naturaleza, la famosa Vacaperro. La vacaperro es un perro atrapado dentro del cuerpo de una vaca. Como podrán ver en la foto se rascaba con la pata cual perro, y después nos ladró, movió la cola,  levantó la pata para hacer pis en el árbol, y se fue a correr a las gaviotas.
La vacaperro

Desayunamos en el parador, con una vista increíble e hicimos la caminata. Las vistas fueron excepcionales. Una vez más el clima no acompañó, pero fue suficiente para ver la belleza natural.
Tan sólo la entrada al glaciar fue hermosa. Y el glaciar en sí me gustó mil veces más que el FJ. Estabamos a unos escasos 200 mts del mismo, y se podía apreciar muchísimo más. Los colores, la textura, todo se veía distinto. No era un pedazo de hielo en lo alto de la montaña, sino que lo tenías ahí. Es curioso como ninguno de los dos había visto un glaciar antes en nuestras vidas, teniendo el Perito Moreno tan cerca de casa, y tenemos nuestro primer contacto glacial en la otra punta del mundo.

Foto sacada en el momento previo a la llegada del guardaparques real al cual no le gustó la broma (nunca sucedió)
Otra de las curiosidades, que no nos dejan de sorprender, es el funcionamiento del sistema. Antes de salir de Nelson, Saku hizo la denuncia policial de la pérdida de su billetera. Apenas pusimos un pie en tierra para visitar el glaciar, la policía llamó a Saku para avisarle que había aparecido su billetera. Saku les contó que ya no estábamos en Nelson, sino en camino hacia Cromwell. Al día siguiente lo volvieron a llamar para avisarle que ya habían enviado su billetera a la estación policial de Cromwell.

Sacamos miles de fotos, pasamos 4 días geniales. A tal punto que nos gastamos casi toda la plata de Saku en el camino, lo cual nos dejó casi en la quiebra a los dos, pero nos las ingeniamos para no sólo sobrevivir, sino irnos a Queenstown para año nuevo.

(Que bien que meto los pies para enganchar el capítulo siguiente)


¡Feliz año nuevo! Recibiendo el 2012 en Queenstown


En Queenstown había una fiesta gratis a orillas del lago, en consecuencia todos decidimos irnos para allá, y creo que toda la gente de la región tuvo la misma idea.

Camino a Arrowtown

Camino a Queenstown pasamos por Arrowtown, pueblo que habíamos escuchado mucho. El pueblo quedó en el tiempo, toda la calle principal está compuesta por edificaciones del siglo XIX.

Arrowtown


Queenstown es una ciudad muy conocida acá, es una onda Villa La Angostura. Es muy linda. Pero toda la gente de la región tuvo la misma idea que nosotros, por ello, la ciudad estaba absolutamente rebalsada de gente. Nos encontramos a Pato y Laucha, 2 de los 3 argentinos que tenían la banda, amigos de Nati. El 3ro, el rasta, se había ya vuelto a Argentina. También nos encontramos con mucha gente de la orchard, como Vir y Ana, algunos de los chilenos, la pareja de franceses, e incluso a Nati, que volvimos a verla por primera vez desde que se fue de Wellington.

El 2012 lo recibimos sentados en una de las playitas, llenas de gente, tomando fernet con Pato, Laucha y amigos de ellos, mirando unos fuegos artificiales increíbles sobre el lago. Que horrible manera de empezar el año, ¿no?

Con Pato y el Fernet

Fuegos artificiales sobre el lago

La playa llena de gente
Acompañamos a Vir y Ana al auto, y en el camino vimos un cartel que decía “A Glenorchy” No podés ponerle “Glenorchy” a un pueblo.

Esa sombra soy yo

También en el camino mi oído me jugó una mala pasada. Veníamos caminando tranquilamente, de pronto Saku se da vuelta y le dice a Ana: “¿Querés que te lleve la vulva?”, “¿¿¿LA QUÉE???” grité yo, “La Blue Bag, ¿qué escuchaste?” La Blue bag (bolsa azul) era la bolsa térmica azul que Ana llevaba en la mano. Es el día de hoy que aún la llamamos “La vulva”.
Vir con la "vulva"

Al volver a la camioneta que estaba estacionada sobre la calle principal, nos dimos cuenta que a las 8.30 am teníamos que despertarnos para moverla, ya que no se permitía el estacionamiento ahí,  asqí ue decidimos correrla y llevarla fuera del centro. Con algunas cervezas y fernet encima, sólo la movimos 3 cuadras, pero con la mala suerte de que en la última cuadra veo en el espejo retrovisor las luces azules y rojas de un patrullero que nos hacía señas para parar. Mientras me hacía el test de alcoholemia ya estaba pensando cuánto iba a tener que pagar de multa. No estaba ebrio, podía manejar tranquilamente, pero el test iba a saltar que había tomado. Sople, el tipo espero, saltó el resultado, dijo “thank you” dio media vuelta y se fue. Se nos cayó la mandíbula. Agradecimos al señor y estacionamos la camioneta, con una pequeña sorpresita. Cuando quise mirar el espejo de la izquierda para estacionar, me di cuenta que no estaba más. Algún hijo de puta (con el perdón de las putas) me lo afanó mientras estaba estacionada en el centro.

Al día siguiente quedamos solo Saku y yo, y después de dormir una vez más en la camioneta, y despertar dentro de un horno por dejar la camioneta al rayo del sol de la mañana, decidimos irnos de la ciudad temporalmente sobrepoblada para visitar algún lugar en las cercanías. El elegido fue justamente “Glenorchy”, cuyo nombre nos es aún imposible mencionar sin reírnos como dos idiotas. Fuimos porque en el I-Site nos lo recomendaron (el I-Site son los centros de información turística). Fuimos sin muchas expectativas, pero nos dejó boquiabiertos. Tan sólo el camino para llegar allá hizo que clavara los frenos en medio de la ruta para sacar fotos. Ahí mismo aprovechamos y almorzamos unos combos de “Kentucky Fried Chicken” en la van mientras mirábamos el paisaje.

Camino a Glenorchy

Luchando todo el viaje contra el sueño, llegamos vivos. Al llegar tardé unos 20 segundos en dormirme, ocasión que Saku no desaprovechó para sacarme más fotos durmiendo.

Una siesta clave

Al despertar fuimos al lago y Saku nadó un poco. Después me pidió: “Facu, sacame una foto mientras poso como Rodrigo Guirao Díaz, así la pongo de perfil y mato a todas las chicas con mi facha” y salió esta foto.


Bueno, en realidad lo agarré justo saliendo del lago y haciendo fuerza para no caerse nomás.
Una foto que no podía faltar, es la que nos sacamos en el muelle de Glenorchy, en una cabañita que no sé que tenía, pero tenía el cartel arriba que nos vino bárbaro.



Les conté como la ruta está llena de animales muertos, atropellados, en su mayoría son “possums”, una mezcla de hurón y osito. En el camino de vuelta a Queenstown vimos dos halcones tratando de llevarse los bichos aplastados en el pavimento. Atardecer en la playita a la salida de la ciudad

Un Samurai argentino al atardecer

Noche de bares, y dormimos una vez más en la camioneta en Queenstown. Vuelta a Cromwell.


Vida en Cromwell – Central Cherries


Al llegar Alex nos invitó a Saku y a mí a ir a Wanaka a dormir a la casa, así que nuevamente agarramos la camioneta y salimos para Wanaka, acompañados por Vir, Ana, Tomás y Celes (argentinos), y Titán (uno de los chilenos).

Alex tiene un perro mezcla de labrador y border collie, y créanme que es un 95% labrador. Asique me pasé el día jugando con Buster en el lago. Volvimos, y Alex me contó que un amigo tiene un desarmadero en Christchurch, asique me consiguió gratis un espejito nuevo para la van, es un grande.

No les presenté a todos los nuevos compañeros que tenemos. Tomás y Celes son dos amigos que vinieron juntos, él santafesino, ella cordobesa, muy buena gente. Titán y Cheli (Cristián y Felipe) son dos chilenos buena onda también. De los asiáticos, Hong, uno de los hongkongueses, es lo más, todos lo adoramos. Es el que más habla inglés, y tiene muy buena onda. Solemos ver películas, nos cuenta mucho de la cultura china y hongkonguesa, es un placer vivir con ese pibe. Los demás, Jeff y Carmen, una pareja de Hong Kong, Phillys, de Taiwan, y la recién llegada Kozué, japonesa, y el amor platónico de Saku. También hay otra pareja, Wilson de Hong Kong y Pei Ling de china. Tengo gente para jugar al ping pong para rato. Y creo que la arrocera del hostel nunca vio tanta actividad como ahora.

Llegó también el 3er compañero que nos faltaba a Saku y a mí. Ben, el inglés, andaba dando vueltas por la isla sur, y se decidió a venirse a Cromwell para pasar su último mes en NZ con nosotros. Le conseguimos alojamiento en el hostel (que con Alex como mánager no es nada difícil), y al día siguiente ya estaba trabajando en la packhouse. Saku y Ben están en otro sector de la packhouse, Saku pone las cherries en las cajas, y se las pasa a Ben, que está dentro del frigorífico donde cierra las cajas y las apila. Ayer llegaron 2 alemanas, y hoy dos malayos, que están recién, recién llegados. Aún no tengo idea como son.

Explico un poquito como trabajan las orchards, para que se den una idea. Los pickers empiezan a trabajar a las 6:30, y ponen las cerezas en unos baldecitos, los cuales son llevados a la cámara frigorífica que está en la packhouse. A las 9 empezamos nosotros, nos traen las cerezas de la cámara frigorífica y las clasificamos. Pasan a los canales de agua, donde se auto clasifican según tamaño. Ahí Saku y otros 3 pibes las ponen en sus correspondientes cajas, y las pasan por una ventanita a la cámara frigorífica, donde Ben les pone la tapa, las empaqueta y las va apilando. Después viene el camión y se las lleva. 

Y eso es más o menos lo que estuvo pasando en el último mes. Me mudé de la pieza donde estaba, ahora duermo con una japonesa de 22 años. Mas bien, duermo EN una japonesa de 22 años, me mudé a la camioneta. El alquiler es mucho más bajo, duermo igual de bien, y no estoy rodeado por mujeres, con lo cual cuento con total libertad gastrointestinal, algo que está sumamente subestimado, especialmente cuando trabajás con cerezas y te comés entre 30 y 40 por día.


Jueves 12 de enero de 2012 – Central Cherries, Cromwell, Central Otago


Ya se cumplieron 5 meses desde que llegué a NZ, y no puedo creerlo. El tiempo se pasó volando. No puedo creer que casi se pasó la mitad del año. Siento que fue ayer que salí de Argentina. Siempre fui el que recién había llegado al país, y todavía me siento igual, como que todo el mundo llegó hace banda y yo estoy recién llegado. Pero ahora soy yo el que dice: ahh, pero recién llegaste, ¡te falta banda todavía!

Los días acá aún me llaman la atención. Amanece tipo 6 am y anochece tipo 9:30 de la noche. Eso nos descoloca totalmente, y terminamos cenando tipo 11, lo cual no le agrada mucho a Ben que suele comer a las 6 de la tarde. Vean lo claro que se ve a las 10 de la noche. La foto no está trucada ni nada.



Con poco y nada más para contar por el momento (seguramente me olvide varias cosas), me despido hasta la próxima actualización. Trataré de dejar pasar menos tiempo, ya que termino teniendo que resumir algunas cosas y por supuesto, olvidando otras. Hoy trabajamos sólo 1 hora y media y nos quedó el resto del día libre. ¡Gracias Tláloc! No podía más. Pero bueno, todo sea por el dinero, Así que hoy aprovecharemos a hacer todas las cosas que no podíamos hacer.

Nico, agarrate que vengo jugando al ping pong casi todos los días.

¡Abrazo gente argentiniana!