viernes, 28 de diciembre de 2012

Edición Especial - Regreso a la Argentina


Antes de empezar quiero contarles que uno de los mejores amigos que me dio la vida decidió venirse a Nueva Zelanda. También comenzó un blog para contar sus historias en territorio kiwi así como consejos e información para aquellos que estén planeando venirse. Si bien está en construcción, agendenlo que pronto va a empezar a ponerse interesante. Les dejo el enlace al mismo: Rompiendo los kiwis, por Nacho Iannella.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Edición Aniversario, Parte I



Motueka Bakery

Introducción:

Finalmente puedo actualizar el blog después de varios meses de espera. Muchos problemas técnicos con la compu, y otros de ganas e inspiración, pero al fin acá está. No es como lo había escrito originalmente, ya que hubo fragmentos que se perdieron por alguna razón (cortesía de Linux Mint y su editor de textos). Reescribí las partes faltantes, dejando otras de lado. No quedó como me gustaría, ya que considero que la versión anterior estaba mejor. De todas formas aquí está. La segunda parte la voy a subir en la próxima semana, ya que si bien no tuvo ninguna pérdida, tengo que acomodarla a la nueva primera parte. Gracias por su paciencia y los dejo con la 29na actualización del blog, Edición Aniversario – Parte 1.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Dulces, dulces vacaciones




Último día de vacaciones, y es por eso que hoy me siento a escribir. Sé que desde el momento en que empecemos a trabajar, siendo el mismo el día de mañana (es horrible decir que mañana empezás a trabajar de nuevo), es muy probable que  tenga aún menos ganas de escribir el blog que ahora. Asique aprovecho que amaneció nublado, y probablemente con las horas se despeje. Y cuando se despeje vamos a ir a la playa o algo así, asique mejor me apuro para escribir todo mientras el clima siga así.

domingo, 6 de mayo de 2012

Despedida de una persona eterna



Hoy me dieron una de las peores noticias que podían darme. Me despertó mi vieja con un llamado para contarme que falleció mi tía Norma. Las palabras no me alcanzan para explicar lo que siento en este momento pero voy a escribir lo que pueda.

Hermana menor de mi abuela materna, mi tía era mi madrina por elección propia. Era mi segunda mamá como se suele decir. Parte de mi familia más cercana. Una de las personas más importantes y que más amé en mi vida entera, junto con mis viejos y mi tío, el hermano de mi mamá. Era la persona que siempre, siempre estaba cuando se la necesitaba. Siempre estuvo, y siempre iba a estar. Una de esas personas que uno espera que siempre esté, sabe que siempre va a estar, que parece inconcebible pensar que en algún momento no va a ser así. Pero resultó ser tan humana como cualquiera de nosotros y hoy me toca despedirme de ella. Paradójicamente fue el corazón lo que le falló, cuando su corazón era lo más grande que tenía. Es algo que no puedo creer, no puedo entender y que no sé cuando pueda aceptar.

Es sin duda la pérdida más grande que tuve en mi vida, y se llevó un parte de ella. Queda un vacío en mi vida que nadie va a poder llenar.

Hoy me despedí como pude, a la distancia. Elegí la mejor piedra de la playa, le di mis palabras, un beso y la tiré con todas mis fuerzas al mar, esperando que de alguna forma le llegue.

Tu cuerpo pereció, pero vas a estar siempre conmigo. Siempre.




A la memoria de Norma Bayarri.
QEPD.

Despidiéndome en Ezeiza, asomandose desde atrás.

jueves, 5 de abril de 2012

Armóse



Ésta actualización va a ser poco común. Ya se van a dar cuenta por qué. Los dejo entonces con la misma.

“ARMÓSE”


Lunes 19 de Marzo de 2012, 5:16 pm – Casa, Motueka
Armóse


Armóse el fútbol, donde el pasto crece poco y el sol pega duro.
Donde los locales lo malgastan con deportes aburridos, los extranjeros traen el fútbol, el cual es siempre bienvenido.
Aquí el guapo pone el cuerpo, y no importa el evento, los tapones van de punta ante cualquier encuentro.
Los negros van descalzos, cual cacería de venados, casi llevan arco y flecha, van vistiendo taparrabos.
Armóse donde rueda la pelota y los negros corren, los blancos y amarillos se amontonan esperando sus errores.
No se lleva el puntaje, mas se juega por la gloria, cada contra argentina pocas veces perdona.
Los pulmones se vacían, las piernas ya se agotan, con la espalda siento el pasto, simulando una derrota.
A lo Guille, es teatro, y los negros de descuidan, pelotazo al pie da comienzo a la corrida.
Toco y me voy, recibo y devolución, gambeta corta y amague, camino libre para el gol. 
Algunos muestran habilidad y destreza, al galope cual gacelas, los demás más bien miran, muestran panza y pereza.
Las chicas miran, más no entienden ni jota, se alegran viendo sus hombres pelear por una pelota.
El sol juega a las escondidas, la noche busca, el partido aún se disputa, mas pronto se termina, hay una desventaja que no es deportiva.
Un equipo se camufla en la oscuridad del ocaso, si se desnudan y no sonríen, invisibles son como agua en un vaso.

En resumen, largóse el fútbol en el parque de atrás de casa. 7 vanuatus por un lado, 6 internacionales por el otro. 3 checos, 1 hongkongués, y 2 argentinos. Los negros corren sin parar y tocan la pelota, nosotros esperamos y vamos de contra. Los checos no cazan un fulbo. Los negros cazan guepardos con sus propias manos y los comen en brochette, crudos.

Cómo se extrañaba… esperamos se convierta en rutina jugar los domingos a la tarde.


Hombre de Dale


Ese es mi papel en la película “Dale Man” (léase déil, no dále). Voy a ser un hombre de un pueblo llamado Dale que está siendo atacado por un dragón. Lo que yo tengo que hacer es justamente huir del dragón. El lunes pasado fui a la prueba de vestuario como les había contado. Lo malo es que firmé un contrato por el cual tengo terminantemente prohibido contar o publicar absolutamente nada de lo que pasa dentro del estudio, ni mucho menos, sacar fotos. Pero sí puedo contarles que me estaban esperando con mi vestuario, me lo ajustaron al cuerpo, me probaron una peluca, y ya tengo todo listo para ir a filmar. La que supongo fue una asistente de producción me recomendó que me lleve un libro ya que probablemente esté más tiempo esperando que filmando en serio.

Pequeña nota: No estoy seguro del nombre del pueblo, CREO que era ese, pero bueno, es lo de menos.

Tampoco estoy seguro si soy un hombre o un elfo, pero es lo de menos.

Ahora que lo pienso no sé si era el hobbit…capaz es otra película.
Capaz tampoco soy extra, capaz soy público en algún programa de cocina local. Que se yo, la memoria a veces falla. Pero algo con la tele o las películas era.

Ah no, ¡ya me acordé! Van a publicar un chiste mío en el diario gratuito de Motueka, ahí está.

No, fuera de joda, si no me equivoco soy un hombre de “déil”. Ya mañana salgo para Wellington justo después del trabajo. Si, voy a ir en un ferry cuasi crucero, muy top, recién salido del trabajo. Apestoso y todo sucio, pero bueno, no tengo más opción. Termino tipo 4, y a las 6:25 sale el Ferry desde Picton, a unos 170 km. Y tengo que presentarme unos 45 min antes. Asique si alguno de ustedes va a tomar el ferry de Picton a Wellington mañana a las 6.25, no se me acerque mucho; y si no me conocen, sólo aléjense del pibe rodeado de moscas.

Las jornadas de trabajo van a ser de entre 10 y 14 horas asique no voy a tener mucho tiempo libre. Más bien no voy a tener nada de tiempo libre. Pero el sábado que vuelvo es justo el “Marchfest”, un festival que venimos esperando desde el año pasado. Como buenos borrachines que somos, eso que tanto esperamos es un festival de cerveza. Todas las cervecerías de la parte norte de la isla sur van a presentar una cerveza especial para el festival. 13 cervecerías, 13 cervezas. 13 pintas de cervezas. Va a ser genial. Probablemente nos quedemos a dormir en la casa de los padres de Trace. Magoya va a manejar para volver después de 13 pintas de cervezas. Eso equivale a casi 6.5 litros de cerveza.


Perfection is imperfect


Acá los ríos tampoco son de leche ni todos los metales son oro. Es imposible pretender que todo sea perfecto y no tengas ningún contratiempo en un viaje así. En diciembre casi imperceptible, una pequeña piedrita comenzó una bola de nieve que, cuando te das cuenta que viene detrás de vos, ya es algo grande para frenarla con el gesto de una mano. Ir a Cromwell, pasar esas 3 semanas sin trabajar a cambio de un mes de trabajo no fue negocio en lo más mínimo, y hoy lo veo  claro al tener una deuda que es igual a mi sueldo de dos semanas. Eso se junta al vencimiento de la verificación técnica y la patente de la camioneta, que estaba vigente desde que la compré.  El panorama no es negro, pero tampoco es claro. Sumado a una subestimación temprana de la dificultad del trabajo hizo que los ingresos actuales no sean los esperados al comenzar la temporada.

Por lo tanto estoy atravesando una pequeña crisis económica. Al menos estoy actualmente trabajando, lo que me da cierto respiro, pero haciendo cálculos más finos veo que al fin de la temporada no voy a tener ni cerca de la plata ahorrada que con cálculos al aire esperaba tener. Y creo que apenas voy a tener algo en mano, a parte de la camioneta. Esto complica un poco el panorama para las dos semanas de visita a Argentina, que está completa y totalmente sujeta a los ahorros que tenga en los próximos meses, ya que no voy a ir a Argentina sino tengo el suficiente dinero para volverme a NZ después.

Y la verdad es que me puso muy mal pensar en eso. No tienen idea las ganas que tengo de volverme aunque sea por dos semanas. Sería como un respiro que de fuerzas para seguir viajando como quiero sin sufrir tanto la falta de algunas personas y eventos.

Sumado a que los cambios de fecha de la filmación casi hacen que me desvincule de la misma, hoy no fue el mejor día de todos.  Por tercera vez me cambiaron la fecha, y ya no sé con que cara mirar a mi jefe. Cuando mi cabeza iba a mil por hora rebotando contra una pared donde no podía encontrar la puerta, justo, me llamó oportunamente mi vieja y me tranquilizó mucho. Y tenía razón en muchas de las cosas que me dijo, es así que decidí igual ir a la filmación de “El Hobbit”. No sé cómo me las arreglaré pero lo que sé seguro es que voy a ir, es algo que no me puedo perder. Asique ya veremos como resultan las cosas en el laburo después de borrarme unos 4 días del mismo.


30 de marzo de 2012, 6:06 pm – Casa, Motueka


Historia de una ida y una vuelta


Viernes, y estoy de vuelta en Motueka. Me fui el jueves 22 a Wellington (ya que las fechas se pospusieron y casi termino no yendo) y volví el miércoles 28 de marzo.

Estuve viviendo en la casa nueva de Trace, en su habitación, ya que justo Trace se vino para Nelson para el Marchfest y para hacer un “tramping” con el Padre, Solé y su novio. Originalmente Saku y yo también íbamos a hacerlo pero nos bajamos.

Decidí no contar de todas formas como fue la filmación. Porque no creo encontrar las palabras escritas suficientes para describir lo que significó para mí. Escriba lo que escriba no le haría justicia asique sinceramente me pareció mejor no contar nada. El día que me vean, si me preguntan les voy a contar con todo gusto.

Lo único que sí voy a contarles es que fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida. Y dicen que después de los grandes momentos queda un gran vacío, y así me sentí al terminar, una sensación de vacío y de plenitud al mismo tiempo. El vacío especialmente porque me perdí el último día de filmación, no me necesitaron, y obviamente porque es algo que no voy a poder repetir en mi vida, y fue totalmente efímero; se terminó. Y la plenitud porque creo que completó mi viaje en Nueva Zelanda, ya no puedo pedir nada más, a pesar de que aún me queden muchas cosas más por vivir acá. De todas formas es algo que quiero volver a hacer, como sea. Todo fue increíble, el estar ahí, la espera en la carpa, la gente con la que lo compartí, el actuar, todo. De los actores principales sólo estuvieron Andy Serkis (Gollum), que era el director, ya que Peter Jackson estaba en otro set con los protagonistas; e Ian McKellen (Gandalf) estuvo un ratito el lunes nomás, mirando como filmábamos la última escena del día, pero se me escapó antes de poder saludarlo.


No pude ir al Marchfest, me quedé en Welli, los chicos fueron.

Para los que pedían la afeitada, ahi me tienen. En la nueva casa de Trace en Wellington.


Flashback: 8 meses



Como les anticipé en la actualización anterior, quiero hacer un pequeño resumen sobre los últimos 8 meses de mi vida, desde que cambié Argentina por Nueva Zelanda. Pero no va ser anecdótico, en lo más mínimo, ya que eso ya está contado. Sino que va a ser un poco más abstracto, sobre lo que vi, que aprendí y las cosas que me di cuenta.

No es fácil dejar tu vida entera atrás y mandarse en una aventura impredecible a un lugar desconocido. Y al hacerlo es imposible que tu perspectiva sobre todo se mantenga impermeable. Sino que más bien muchas de tus creencias hacen agua. En especial cambia la perspectiva con la que ves tu vida pasada al compararla con tu vida actual.

Mi vida en Argentina era igual a la de cualquiera. Me levantaba temprano, desayunaba mirando el noticiero, sacaba al perro a pasear, me tomaba el colectivo, después el subte, me bajaba y entraba a la oficina. 8 horas (o más) encerrado en un edificio, salir, a la misma hora que todo Buenos Aires y el conurbano, tomarme el subte (junto con toda la gente del norte de Buenos Aires y el conurbano), tomarme el colectivo y llegar a casa con las únicas energías para pegarme una ducha, comer y dormir. Siempre me di cuenta que no era feliz haciendo eso, y ahora veo más claro por qué. Yo no era feliz disfrutando 2 días de cada 7. Sufriendo los restantes 5, encerrado en una rutina circular que no tiene fin.

Me di cuenta que hay dos tipos de personas. Por supuesto que hay más, pero para el caso sólo importan estas dos. Hay personas que son felices trabajando en una rutina, juntando plata para cumplir el sueño de comprarse el auto, la casa, mientras ir escalando posiciones en la empresa y ganando aumentos; estabilidad y seguridad. Hay personas que por el contrario necesitan la libertad de elegir que hacer cada día y pagar el precio de adquirir experiencias diarias nuevas con los potenciales ahorros y seguridad que dejarían una vida rutinaria; que quieren ver el mundo; imprevisibilidad y extremismos. Y yo soy claramente del segundo tipo.

No digo que una sea la forma correcta de vivir y otra no, ni que una sea mejor que la otra, ya que es cuestión de gustos. Cada uno es feliz a su forma, y yo viví la primera y no es mi tipo, ni por asomo, estando acá me di cuenta que no quiero que mi vida sea así, no quiero pasar ni un día más de mi vida así.

Yo no lo disfrutaba. Por el contrario acá disfruto cada día, sean de buenas o de malas. Como dije está lleno de extremismos, e imprevisibilidad. Un día sos millonario y despilfarrás, y al siguiente estás quebrado y necesitas pedir prestado. Hoy vivís acá, y tenés un trabajo, y en una semana capaz tenés otro trabajo diferente y vivís allá. Hoy estás rodeado de cierta gente, y en un mes la gente que te rodea es completamente distinta. ¿Y saben qué? soy feliz así.

No me malinterpreten. Extraño muchísimo, no saben cuánto, y más pasa el tiempo, más extraño. Extraño personas. Extraño a mis viejos, a mi familia, a mis amigos piratas, a mis amigos del colegio, a mis amigos de la vida, a mis amigos beriseros. Y ese es sin duda el precio más alto de viajar así, pero estoy dispuesto a pagarlo.

Extraño situaciones. Extraño irme un viernes a lo de Nico a jugar al winning los dos solos y no hacer nada más. Extraño volver cansado del trabajo y no tener ganas de cocinar, y pedirnos una docena de empanadas con mi vieja y comerlas viendo una peli. Extraño los domingos con mi viejo viendo el partido de boca y comernos una pizza después. Extraño ir a recitales inusuales con Santo y la Peti y hablar a calzón quitado. Extraño juntarnos en lo de Nico a mezclar birra con pizza con los piratas y terminar corriendo en bóxer alrededor de la mesa de pingpong, o filmando una película bizarra de bajo presupuesto. Extraño saber que cuando quiera puedo marcar un número e ir a jugar un fútbol o ir a cenar afuera con los pibes del colegio. Extraño envenenar a nuestro jefe con Dani para irnos antes a casa. Extraño subirme a la moto y manejar hasta Morón para ver a Gime. Extraño irme un finde a Quilmes desconectado del mundo a jugar con mi ahijada. Extraño las juntadas y recitales beriseros, morir siempre en La Reina tomando cerveza caliente y bajonear un pancho a la salida sobre Av. Rivadavia.

Este es un pirata que extraña compartir Vicios con su tribu.
Poca gente entendería lo que La Beriso y su gente significan para mí, pero si supieran la mitad de las cosas que viví con ellos, lo entenderían. Si supieran que fueron mi único refugio en épocas que no sabía para donde correr. Si supieran que era el único momento en que podía desahogar penas, enojos, dolores, todo, y siempre había un hombro amigo para bancarme, y sin ser juzgado.

Pero decidí que por nada ni nadie voy a dejar de perseguir mis sueños, y mi sueño es justamente lo que estoy viviendo ahora. Volver a Argentina y someterme nuevamente a la rutina para tener todo eso que extraño cerca sería el camino más fácil, pero pagaría el caro precio de no vivir mi sueño. Y los sueños están hechos para perseguirlos y vivirlos. Un hombre sin sueños es un hombre eternamente infeliz en su ignorancia.

Las cosas que aprendí acá en 8 meses me hubiesen llevado toda una vida aprender allá. Conocés cientos de personas, entablás cientos de amistades, algunas duraderas, algunas efímeras, pero cada persona en su paso corto o largo por tu vida te deja algo. Algo aprendés, sea a partir de algo malo o de algo bueno. Cada persona desde su sabiduría o ignorancia, desde su complejidad o simpleza pueden aportarte muchísimo. Y es así porque cada persona que conocés o es residente de una sociedad completamente distinta a la nuestra, o porque son viajeros como yo, y ellos no sólo vienen de sociedades distintas, sino que ellos mismos también conocieron miles de personas y cada una de ellas les dejó algo en su paso. Y cada persona acá tiene una visión distinta de la vida. Uno es una esponja que absorbe sabiduría. Y sé muy bien que yo también dejo algo en cada persona que conozco, sea algo bueno o malo.

En su génesis este viaje iba a ser de 7 meses, y luego iba a volver a mi vida normal. Pero ahora me sería imposible. De hecho creo que lo peor que me podría pasar en este momento sería tener que volver. Descubrí un mundo nuevo donde me siento completamente libre, y volver atrás sería volver a encerrarme en una jaula caminando una y otra vez sobre mis propios pasos, como en un zoológico, pero del lado de adentro de las rejas. Esto no implica que pase el resto de mi vida viajando por el mundo y jamás vuelva a verlos a todos. Implica que este viaje recién empieza y sé que me esperan miles de cosas por delante. En algún momento lo daré por terminado y volveré a establecerme en algún lugar, pero sé que eso no va a ser pronto. Extraño personas y situaciones, pero no extraño mi vida anterior.

Hay personas que vinieron a Nueva Zelanda, con el mismo viaje que yo en mente, y al no encontrar lo que esperaban, se volvieron a Argentina. Otras vinieron, cumplieron y se volvieron. Y sé que hay otras como yo que descubrieron que atrás del muro hay un mundo nuevo e increíble y están deseosos de explorarlo. Yo no tengo ni idea a donde me va a llevar el viento, pero voy a desplegar mi vela y ver qué pasa. Vaya a donde vaya va a ser una experiencia nueva, y buena o mala, algo voy a aprender de ella.

Espero que ahora entiendan porque no voy a volver a la Argentina aún. Y espero que entiendan que los extraño horrores, pero no es el momento aún de volver.

Yo tuve la suerte de encontrarme en este camino con una persona especial. Con una sabiduría enorme y una visión de la vida envidiable. Tenemos muchas similitudes y muchas diferencias. En nuestras similitudes la pasamos genial. En nuestras diferencias a veces la pasamos aún mejor, a veces nos queremos golpear las cabezas mutuamente, pero siempre aprendemos muchísimo el uno del otro. Lo mejor de todo fue que nos conocimos acá. Si hubiésemos sido amigos de hace años hubiese sido muy distinto todo, y gracias a que no fue así es que ahora estamos aprendiendo tanto el uno del otro, como dije antes. Venimos de círculos distintos. Y ahora estamos viajando juntos.

Hay un par de personas que tienen pensado venirse este año y me escribieron para preguntarme que onda todo, sugerencias, recomendaciones, que tienen que hacer, etc.
Y el mejor consejo que puedo darles es esperen todo, y no esperen nada del viaje. Esperen lo que esperen este viaje los va a sorprender y va a ser totalmente distinto a lo que esperaron. Y por eso mismo esperen todo de él. Vengan con la cabeza abierta a las cosas y personas que van a ver. Si vienen con amigos, no se encierren con ellos. Ábranse, exploren, conozcan mucha gente, sean individuales, no se manejen siempre en grupo, porque así van a conocer mejor a cada persona que se les cruce en el camino. No le den importancia a la ropa que van a traer, si sobra se regala, si falta se compra. No planeen todo su viaje de antemano, porque de antemano no tienen ni la más mínima idea de como van a ser las cosas. Vengan con la mente abierta a todo lo que pueda pasar, y no tengan miedo de intentar. En especial les digo, no se rodeen siempre de latinos. Son todos geniales, re copados, los van a querer, y les van a dar esa sensación de “hogar”, pero tienen poco que ofrecer, ya que venimos todos del mismo lugar, y hablamos todos el mismo idioma.  Rodéense de vanuatus, chinos, franceses, ingleses, canadienses, alemanes, hongkongueses, japoneses, taiwaneses, israelíes, yanquis, checos, kiwis, y australianos. Los uruguayos son latinos, y dan la impresión de ser muy parecidos a los argentinos (o los argentinos de ser muy parecidos a ellos), pero son muy distintos.  Préstenle una especial atención a ellos también.

La mayor riqueza de este viaje no son los paisajes ni los lugares, sino la gente que conozcan. Y por eso mismo les digo que vengan con la cabeza bien abierta para sacarle la mayor cantidad de jugo posible a esta experiencia.

A la gente que vive diciendo “quiero ir, que lindo, yo también quiero ir”. Háganlo. Si esto es lo que quieren hacer, háganlo, dejen de decirlo, háganlo. No se van a arrepentir jamás. Y háganlo ahora.

Y a la demás gente, creo que el mensaje está más que claro. No posterguen sus sueños, no los dejen en un cajón hasta que tengan 80 años y estén jubilados y sin nada que hacer. Háganlos hoy, búsquenlos hoy. Cada día que pasen sin aprender algo, o sin dar un paso hacia tu sueño, o hacia lo que quieren, es un día perdido. No tengan miedo de hacerlo.

Antes de convertir este blog en un libro de autoayuda, cierro el tema y paso a otro. Capaz la próxima me acuerde de algo más que quiera agregar a esta “reflexión”.


Lunes 2 de Abril de 2012, 7:00 pm – Casa, Motueka

Los manzaneros lingüísticamente confusos y vestimentariamente distintos

El trabajo va de a poquito poniéndose mejor. Hoy el gordo hizo 9 cajones y yo 8, record personal para los dos. El gordo trabaja como una máquina a veces, no sé si clasificarlo como asiático por la forma de trabajar, como todos los asiáticos de Central Cherries. Principalmente porque no sé si la maquinidad al trabajar es genital (de los genes) o cultural (de los cultivos en los montes Urales). Hasta donde sé nunca estuvo en Europa del Este, asique calculo que será genital la cosa. 

Dejando de lado maquinidad genital de Saku (sí, soy consciente de lo perturbadoramente sugestivo de esta frase y a pesar de la tonalidad gay, decidí dejarlo en el blog), yo estoy haciendo historia, pero no por mis logros trabajaduriles, sino por (si leen el título nuevamente van a adivinar a que viene) la moda que impongo en el campo. Debo ser el primer manzanero en trabajar en bóxer, botas de lluvia, y un sombrero cowboy. Pero todo tiene una explicación…. ah no, eso fue la actualización anterior.

Bueno, sí tiene una explicación, pero no voy a dar vueltas como la última vez. Voy a ir concréticamente al grano. Las mañanas motuekiles son muy frías, y las richmondianas también. Entonces todas las mañanas empezamos a trabajar en buzo, pantalón largo, y botas de lluvia porque cada noche cae rocío y queda todo el pasto mojado. Hacia las 9:30 empieza a hacer calor, y ya dejamos el buzo de lado. Tipo 10, 11 el pantalón largo, y para la 1 nos sacamos las botas.

Pero el sábado tuve un percance. Me olvidé el short (moraleja: no lavar la ropa), y a las 10 el sol pegaba más duro que Mano de Piedra Durán. Asique no me quedó más opción que sacarme los pantalones y seguir trabajando en bóxer. Al estar el sol tan fuerte, tenía que usar el sombrero de cowboy, y debido a la mojaduría del pasto, aún las botas. Pedí un doble sueldo por dar un show mientras trabajo pero no fue fructífuroso. Hoy me lo olvidé de vuelta y me gustó, asique estoy considerando trabajar en bóxer diariamenticamente, mal hoy no me fue!

A parte de eso, y debido a la cuasi-quiebra económica, estamos trabajando más. El horario es de entre 7:30 y 8 am hasta las 4, y nosotros estamos yendo entre las 7 y 7:30 hasta las 5, 5:30. Sin parar, 10 min para comer nomás. De hecho el sábado nos propusimos ir bien temprano…y nos pasamos un toque…llegamos y era todavía de noche asique no veíamos ni una sola manzana en los árboles…tuvimos que esperar a que amaneciera mientras pusimos música y cantamos y bailamos.


¿Y las manzanas? ¿Dónde están?

Nada más por ahora, saludos gente argentiniana!

Y no se preocupen que ese vacío que había ya se fue. Y el panorama económico mejoró levemente, y pinta seguir mejorando. Asique quédense tranquilos. Tengo una para contar que mi viejo, los piratas, y los pibes del santa se van a cagar de risa, pero para la próxima. Para compensar, les dejo una yapa.

El sexy picker. Directo a las pasarelas.

viernes, 16 de marzo de 2012

Todo tiene una explicación




La verdad que no iba a actualizar todavía, porque no lo revisé, y seguramente si lo hago voy a tener que cambiar muchas cosas para que quede como me gusta. Pero sé que lo tengo escrito hace rato y no voy a cambiarlo en los próximos días, así que voy a actualizarlo tal y como está (a pesar de que no me guste), para que por lo menos se enteren de algunas cosas. El que viene trataré de ponerle más onda y dejarlo mejor.

Atte.
El Escritor



TODO TIENE UNA EXPLICACIÓN




Lunes 27 de Febrero de 2012, 5:40 pm – Casa, Motueka



Acabamos de llegar del trabajo y nos estamos devorando unas tostadas con manteca, queso blanco y dulce de leche (si Ma, Viejo, el dulce de leche que me regalaron para mi cumpleaños. Sé que venció el 9 de enero, pero bueno, todavía tiene buena pinta y sabor).


Es la primera vez que hacemos esto, pero tiene una explicación. Hoy tuvimos un almuerzo improvisado pedorro, y encima veníamos con hambre, porque tuvimos un desayuno improvisado pedorro. Todo tiene una explicación, no se adelanten.

Nuestro menú matutino suele constar de uno o dos pedazos de panceta, uno o dos huevos (pollé, revueltos o fritos), tomates a plancha y tostadas.


Nuestro menú vespertino (digo vespertino ya que no existe la palabra mediodial) suele constar de unos potentes sánguches.

Comemos así porque el trabajo es muy físico, por lo tanto necesitamos muchísima energía.
El tema es que hoy no estábamos tan preparados como solemos estar, lo cual, también tiene una explicación.

5.50 am, sonó el despertador. A la 4ta vez me desperté, 6.05am. Baño y comencé a preparar el desayuno. Saku se levantó, baño y ducha, y llegó justo para cuando estaba el desayuno listo. Pero previo a eso, tuve unos pequeños problemas. Los que me conocen saben que yo a la mañana a pesar de abrir los ojos, caminar, desayunar, hacer gestos de que entiendo lo que me están diciendo e incluso soltar algunos “mnf”, cambiarme, viajar/manejar al trabajo, sigo dormido. ¿Cómo es eso? Simple, a la mañana funciono en piloto automático, y esto no es chiste. Tengo una rutina, y así no me es necesario pensar. Siempre fui así.

Pero esta mañana en particular, hice lo de siempre. Fui al baño, me lavé las manos, y fui a la heladera a agarrar la panceta, el tomate y la leche para el café. No había panceta (claro, la necesitamos para el desayuno la mañana anterior, porque también necesitábamos energía, eso también tiene una explicación). Leche, ¿la leche? El otro día no la tomé porque no olía muy bien, pero creo que Saku y Francois la usaron para hacer unos omellettes. ¿Quién es Francois y que hacía usando nuestra leche? Tiene una explicación.

Ante la falta de ingredientes tuve que improvisar un desayuno. El tema es que tampoco había ingredientes para preparar sánguches, también tuvimos que improvisar. El pedazo de pizza que había en la camioneta hacía 5 días ya no era una opción, lo único que nos quedaba era la pasta que nos había sobrado de hacía 2 noches atrás. Sin tiempo para prepararla, Saku le metió sal, pimienta y queso, la metió en un bowl y la llevamos. ¿Pasta fría para el almuerzo? No señores, eso jamás, la dejamos adentro de la camioneta, la cual la dejamos bajo el rayo de sol creando un microclima ecuatorial dentro de la misma, convirtiendo a la camioneta en un microondas gigante. Si puede cocinarnos a nosotros cada vez que nos subimos, puede cocinar los fideos.

Tuvimos entonces para el almuerzo unos fideos tibios (estuvo nublado toda la mañana, maldito pronóstico del clima),  y teníamos un solo tenedor, Saku se olvidó el otro. Así que comíamos los fideos tibios por turnos. De todas formas no fue tan malo, el premio se lo sigue llevando mi viejo que me mandó el mate, la yerba, y se olvidó la bombilla, así que tengo el mate de adorno en mi mesita de luz, y la yerba, bueno, hay que explicarle a la gente que no es marihuana y pedirles que dejen de querer comprármela.

El desayuno deficiente, el pésimo almuerzo tibio, sumado a la pobre cena de la noche anterior, hizo que hoy llegáramos desesperados por un pedazo de pan con dulce de leche. Que en realidad llegamos desesperados por engullir algo de comida, y el pan y el dulce de leche era lo único que había. Mi pobre cena de la noche anterior fue un pan con porotos. Ni siquiera en sánguche, una rodaja de pan, con porotos sobre la misma recién sacados de la lata. Pero esto tiene una explicación.

¿Porqué no había provisiones esta mañana y porqué cené un pan con porotos anoche? Porque ayer estábamos tan cansados que no fuimos a comprar ni cocinamos. Pero eso tiene una explicación.

Estabamos agotados, cansadísimos, porque el domingo, al igual que el sábado y el viernes lo tuvimos libre, y recibimos varias visitas. Pero esa no es la razón de porqué estábamos cansados. Como el domingo teníamos libre decidimos seguirlas a las alemanas. ¿Qué alemanas? Uf, esto se está volviendo confuso. Cambiemos la línea temporal de atrás hacia adelante por adelante hacia atrás.
Saku y yo tuvimos viernes, sábado y domingo libres. Kozué sábado, domingo y hoy, lunes.

Justo el viernes vino Francois (léase Fransuá), un amigo francés de Saku, del cual yo oí hablar mucho. Y todas maravillas, asique hace rato que quería conocerlo. Él vino con un amigo alemán, Harry (no Ma, no tiene cicatriz en la frente, no te ilusiones, ¡y dije alemán!). Y hablando de alemanes, el sábado vinieron las alemanas, Jackie y Laura. Hace rato que estaban en la zona y veníamos intentando armar algo.

El sábado a la noche terminamos durmiendo 14 personas en esta casa (los 10 habituales, que no es poco, mas los 4 visitantes) con un solo baño. Y a la mañana siguiente, fuimos todos, como dije anteriormente, a seguir a las alemanas. ¿A dónde? A donde cagó el conde. Como el conde no cagó…nos fuimos a Abel Tasman.

“¿otra vez?” dirán. Sí, otra vez.

“¿No era que iban a ir unos 5 días en un safari o algo así?” Sí, algo así, pero igual no fuimos sólo a pasear como fui yo la última vez, y todavía tenemos pensado hacer ese viaje por el parque.  Seguimos a las alemanas porque tenían un plan genial, ir a hacer kayak al parque nacional Abel Tasman. Nos invitaron, Kozué y yo confirmamos enseguida, y Francois y Saku no tan enseguida porque había que madrugar un domingo.

El sábado a la noche teníamos el plan de ir a hacer un “asado” (lo pongo entre comillas ya que asado sólo se puede hacer en Argentina, acá es una barbecue, o “barbiquiú”) a Rabbit Island, una islita cerca de Richmond (Cerca de Nelson y de Hope, donde trabajamos)

“¿Pero no estaban viviendo en Nelson?” NO! Presten atención carajo! Estamos viviendo en MOTUEKA, MO-TUE-KA. A 40 km al oeste de Nelson y a medio camino del PN Abel Tasman. Richmond queda justo de paso, al lado de Nelson. Y poco antes de llegar a Richmond (yendo desde Motueka) está la Rabbit Island o “Isla Conejo”. Era muy lejos así que hicimos unos fideos para todos y comimos en casa. Las sobras de esos fideos fueron nuestro almuerzo el día de hoy. El plan B era hacer pizzas, como habíamos hecho 3 días atrás, cuyos restos aún sobreviven en nuestra camioneta. Está más que claro que ganó el plan C. ¿Cómo pasamos de un asado en una isla a unos fideos en el living? Aún no lo sé.

Kate, Laura, Yo, Jackie, Saku, Francois


El domingo a la mañana nos levantamos a las 7 am, comimos un buen desayuno (preparado por mí en piloto automático) y salimos para Marahau, el pueblo de entrada al PN Abel Tasman. Para el desayuno usamos toda la panceta y la leche que teníamos.



Éramos 6: Jackie, Laura, Francois, Kozué, Saku y yo. Jackie y Laura salieron un poco más temprano porque manejan lento y ya estaban listas. Nosotros para variar no, y salimos tarde, así que fuimos a los pedos por las montañas, con Saku y Francois atrás sin asientos. No fue tan malo, yo manejaba rápido al grito de “¡Bueeeeena Shumajer!!” que venía desde atrás. A las 10 ya estábamos en el agua en kayaks de 2 personas. Jackie y Laura en uno, Saku y Kozué en el otro, y Francois y yo en el tercero. Empujamos los kayaks hasta aguas un poquito más profundas, nos subimos, nos acomodamos y empezamos a remar.
A los 200 mts tuvimos que parar para descansar. Triste.



Después de un sólo tirón llegamos a una playa chiquita, inaccesible desde la tierra. Asíque estábamos nosotros solos. Almorzamos ahí, y a medio sánguche me acordé que estaba prohibido comer fuera de las áreas de camping. Saku me respondió: “Bueno, dejá de comer entonces”…


Nos terminamos los sanguches , nos metimos al mar, y seguimos viaje.





 La idea era ir a “Watering Cove” y a “Adele Island”, que es una isla que está ahí cerca de la costa donde hay una colonia de focas (íbamos a pedido mío, por supuesto). Cambio de equipos, Saku y yo en la delantera liderábamos la expedición. Me tocó ir atrás en el kayak a mí ahora, asique iba manejando, mientras Saku tenía el mapa y guiaba. Entre que yo manejaba en zig-zag (sin la influencia del alcohol) y Saku que tenía menos orientación que una brújula en un negocio de imanes, nos confundimos de bahía y nos pasamos de largo.

Nos dimos cuenta dónde estábamos porque vimos que las condiciones de navegación y la costa habían cambiado. Entonces surgió una nubecita de mi cabeza con la imagen del guía diciendo: “Y ésta área de acá no tiene playas, asique tengan cuidado porque no hay donde parar. Encima al ser ésta la parte que más se adentra en el mar, recibe mucho viento y más oleaje”.

Nótese el área roja de peligro.

Viendo que íbamos rebotando en algunas olas pegamos la vuelta. No sin antes chocar contra las rocas de la costa mientras doblábamos e intentábamos que las olas no nos dieran vuelta cuando nos poníamos en perpendicular a las mismas. Pero como éramos mejores que Scioli con sus dos manos zafamos. Ok bueno, las piedras no rompieron el kayak asique zafamos de pedo. No saben lo difícil que era ir paralelo a la costa sin poner el kayak demasiado de costado para que las olas no nos peguen justamente de costado y nos vuelquen. Con los testículos aún en la tráquea, y ya casi saliendo de esa zona, nos cruzamos con el kayak alemán y el kayak interracial, que al vernos pegaron la vuelta también. Ya se estaba haciendo tarde, por lo cual no fuimos a la isla, no vimos a las focas, y volvimos directo a Marahau, a muy pesar mio. Pero antes pasamos por la que creemos era la “Watering Cove”, donde querían ir las alemanas desde un principio. Hermoso.




Llegamos mojados, y exhaustos. Volvimos a casa y yo me tiré a ver dos películas con Kate, Jackie y Laura, mientras que Saku llevó a su novia a comer afuera.

Ups, ¿dije novia? Perdón, se me escapó.

(pff jajajaja)

Así fue como llegamos cansados el domingo, no fuimos a comprar, no cocinamos, comimos mal, y hoy llegamos famélicos a comernos el pan con dulce de leche vencido. Si seguimos la línea fáctica y establecemos las conexiones consecuentes, gracias a las alemanas hoy comimos fideos tibios por turnos compartiendo el tenedor y desde un bowl de ensalada que estuvo sin protección alguna dentro de la camioneta donde también habitan una pizza dinosáurica y la ropa húmeda desde el miércoles pasado que llovió y nos mojamos en el trabajo. Una vez más, si seguimos la línea lógica de hechos y repasamos las valoraciones objetivas personales dadas por mí sobre los agentes intervinientes y sus respectivos estados contemporáneos a esta escritura, y estudian la influencia de los distintos factores meteorológicos sobre los mismos, además de su ubicación en un receptor de calor cerrado casi herméticamente pueden adivinar algo, la camioneta huele a culo. A culo húmedo. Y a pizza vieja.

Creo que no dejé nada sin explicación. Todo tiene una explicación ahora. Contadas las anécdotas de los últimos días, pasamos a una sección que hace rato no toco.


“The Kiwi Life”


Capítulo 3 – La vida en Motueka


Calculo que será el 3, considerando Wellington como el 1 y Cromwell como el 2. Mi editor va a tener que revisar esto.

Una vez asentados, fuimos generando día a día nuestra forma de vida acá, adaptándonos al entorno donde hoy nos toca vivir.

No me acuerdo si conté pero atrás de la casa hay un parque enorme, y pasando el mismo, la biblioteca. Esto nos dio la excusa para ir cada tanto a patear la pelota y ver los partido de criquet del equipo local, de Motueka. Y en la biblioteca hay wi-fi gratis, desde ahí es donde nos conectamos. Pasando la biblioteca está el “Countdown”, el supermercado que da justo a la calle principal (que es también la ruta 60, hacia el noroeste va para Kaiteriteri/Marahau/PN Abel Tasman, y para el sudeste Nelson/Richmond/Hope). Al lado del Countdown está la licorería, asique tenemos todo medianamente cerca. Todo lo importante por lo menos. Nos falta el cabaret que está un poco más alejado, pero bueno, no se puede pedir todo en la vida. Y no hace mal caminar un poco todas las noches.

El aro de básquet sobre la puerta del garage también influyó que hagamos un poco de deporte, lo cual no nos venía nada mal. Y también hizo que me dé cuenta que perdí todas mis habilidades en el básquet, las pocas que me quedaban.

Tener una playa como lo es Kaiteriteri a tan sólo 10 km de casa, causa una respuesta casi inmediata y previsible a la casi diaria pregunta “¿Qué hacemos hoy?”, siempre y cuando el clima acompañe, por supuesto. Esto por lo menos mientras teníamos tiempo libre, situación que cambió desde el lunes pasado cuando comenzamos a trabajar.

No hay mucho más que contar del pueblo, siendo sólo un pueblo. Solemos ir a pasear por el centro, capaz McDonald´s, y no mucho más. Es un pueblo tranquilo sin más, pero con un encanto propio difícil de identificar, y aún más difícil entonces de describir.

Ahora que lo pienso este capítulo de The Kiwi Life es un fiasco. Voy a pensar algo más interesante para agregarle para la próxima.

¿Puse esta foto ya? No me acuerdo, nuestra casa


Miércoles 29 de Febrero de 2012, 7:04pm – Casa, Motueka


Los Manzaneros


Como ya saben, los 3 empezamos a trabajar el lunes 20. En tan sólo una semana y media Saku y yo probablemente ya nos convertimos en los peores pickers. Mm…saquen el probablemente de esa frase, no hay duda de que somos los peores. Llegamos tarde, somos los primeros en irnos, no somos de los más rápidos, la calidad de las manzanas recolectadas no es de la mejor, y estoy casi seguro de que los demás pickers no se pasan el día revoleándose manzanas entre sí, de una fila a la otra. Nuestro supervisor insiste diariamente en que hay que tratarlas con mucho cuidado. Ser muy delicado al ponerlas en la bolsa, y más aún cuando vaciamos la bolsa en el cajón. Por supuesto que no somos los más delicados, pero para que no queden dudas, el otro día nuestro supervisor, Canaan (“Quéinan”), estaba en la fila de Saku y me mostraba desde su lado manzanas que ya estaban bien para recolectar, como ejemplo, como no veía le pedí que me la revolee. Convengamos que el revolear la manzana no es la forma más delicada de tratarla, por lo que su respuesta fue un rotundo “NO!”


Viernes 9 de Marzo de 2012, 6:46 pm – Casa, Motueka


Continúa “Los Manzaneros”


Acabo de llegar del trabajo y me estoy comiendo un paquete de papas fritas (lo que sobró de ayer, que aún no sé como sobró algo). Si, se está volviendo algo repetitivo ¿no?, bueno, es inevitable llegar con hambre. Hoy fue durísimo, para variar, asique al llegar me pegué una ducha, me metí en la pieza aprovechando que no hay nadie, puse La Beri al taco, y entre papitas y una Hop Rocker (cerveza pilsener), me senté a escribir un poco más. Me limpié la mano izquierda que usé para agarrar las papas antes de escribir, no se preocupen.

Estamos terminando nuestra tercera semana de trabajo. Generalmente en la tercera semana de trabajo es cuando le agarrás la mano y empezás a subir la producción, o eso dicen, y en consecuencia, a ganar más plata. No podría ser más errado en nuestro caso. Habiendo empezado la semana entre 4 y cinco bins (así le llaman a los cajones gigantes), la terminamos entre 2 y 3. El cansancio pudo más. Ya no nos daba más el cuerpo, y sumado a un malestar estomacal, Saku no pudo ir hoy a trabajar.

Ahh ¡que placer una cerveza bien fría al llegar a casa! Lo que dije anteriormente de terminar siendo toros, es completamente cierto. No tenía este físico hace años, y van sólo 3 semanas.  Saku está hecho un fideo, llegó a Nueva Zelanda con más de 90 kilos, y hoy, 10 meses después, está debajo de los 70. En otras palabras, somos una tormenta de facha. Dicen que nos parecemos a Ben Affleck y George Clooney.

Necesitamos un descanso urgente. Hoy Saku lo tuvo obligado, y yo voy a tenerlo el lunes, ¡al fin!
De todas formas el trabajo del sábado me subió un poquito las esperanzas. Hasta ahora había hecho como máximo 4 bins en todo el día, es decir desde las 7:30 am hasta las 4 pm. El sábado hice 4 pero hasta la 1 pm, y en las primeras 2 horas hice dos bins, uno por hora, pero el cansancio me ganó después y aflojé el ritmo. Por suerte conseguí motivarme, que era lo que me faltaba hacer. Mi problema es siempre que mi cabeza vuela, pierdo concentración y hago todo lento. Conseguí motivarme repitiéndome cada vez que mi cabeza amagaba con irse, una frase que ahora que lo pienso suena algo peronista: “Mano sí, cabeza no”.

NOTA: Antes que alguno salte, no soy radical. De hecho no soy de ningún partido político por la misma razón que no soy de ninguna religión. Tengo mis propias creencias y no necesito elegir y encasillarme en una creencia predeterminada creada por otra persona, ya que creo que todos tienen tanto aspectos en los que estoy de acuerdo como otros en los que no. Tengo pensamiento libre. Es un mero chiste sin ánimos de ofender a nadie.

De todas formas ni esa frase logró evitar que mi cabeza vuele, pero ya para ese momento me había acostumbrado al ritmo de las manos asique pude seguir haciendo todo rápido.

Asi nos convertimos en los manzaneros. Todo el día agarrando manzanas. Armando sería feliz acá.

Pasaron 3  cosas importantes en estas últimas dos semanas.


Cosas importantes de estas últimas dos semanas


En primer lugar, Kozué se fue. Hoy mismo está tomando un vuelo hacia Fiji. Se fue de Motueka el sábado pasado, pasó por Wellington y Auckland. Admito que no es lo mismo sin ella ahora, falta algo. Rápidamente cubrimos su lugar en la pieza. Hong (el hongkongués) se mudó el lunes con nosotros. Pero repito, no es lo mismo. Se la extraña ya.

Despedida en The Sprig & Fern

En segundo lugar, cambié mi pasaje de vuelta, de otra forma, en este preciso momento me encontraría volando sobre el Océano Pacífico camino a Buenos Aires, lo cual es obvio que no estoy haciendo. El 9 de marzo era la fecha original de regreso, puesta al voleo, fecha estimada ya que no tenía ni idea que esperarme de este viaje, ni mucho menos cuando iba a querer volver. Pero estando acá admito que no hay forma de que quiera volver aún a la Argentina. Pero el pasaje tenía que cambiarlo (o perderlo), y elegí como fecha de regreso el 19 de julio. Los tickets aéreos tienen un plazo máximo para usar la vuelta de 12 meses. Mis 12 meses se vencerían el 9 de agosto, pero no es la fecha en que quiero volver definitivamente a Argentina. Quiero extender la visa por otros 3 meses y quedarme hasta Noviembre en Nueva Zelanda. Si me quedo acá y no vuelvo a Argentina en Julio, perdiendo la vuelta, tengo que comprarme un pasaje para volver cuando sea que quiera volver, y el costo del mismo sería casi igual al comprar un ida y vuelta Argentina – Nueva Zelanda – Argentina. Las políticas de las empresas aéreas determinan que esto sea así, que el precio de un pasaje de sólo ida, sea casi igual a un ida y vuelta. Entonces por una mínima diferencia monetaria quiero volver unas semanas a Argentina a saludar a todos, ver a todos, dejar las cosas que ya no necesito y volverme para acá. Principalmente porque no sé cuando voy a volver después.

En Noviembre no voy a dejar Nueva Zelanda para volver a Buenos Aires, sino que vamos a viajar por Asia.

La visa del gordo se termina (aún extendida) el 5 de agosto, con lo cual para cuando yo vuelva a NZ, él ya no va a estar. Pero va a andar por Asia, donde yo después seguramente lo alcance en algún momento, y seguiríamos viaje juntos seguramente. Una vez más, no tengo idea cuando terminaríamos de viajar por Asia, pero van a ser meses seguramente. Asique recién volvería a Argentina en algún momento del 2013. Siempre y cuando no agarremos otra visa y nos vayamos directo, lo cual dejaría obsoleto el plan de volver a Argentina en julio con la excusa de que el ticket de vuelta voy a tener que comprarlo de todas formas, ya que no estaría usando esa vuelta.

Pero no se asusten que igual voy a volver a Argentina, no porque de igual, sino porque quiero hacerlo. Va a costar una fortuna, pero quiero volver, extraño muchas cosas y personas (y perro).

Me fui por las ramas. Lo importante de todo esto es que voy a pasar unas 2 semanas y media en Buenos Aires entre fines de Julio y principios de Agosto.

La tercera cosa importante que sucedió (apuesto que ya se habían olvidado que había una tercera cosa importante) viene a continuación


Domingo 11 de marzo de 2012, 7:33 pm – Hall de entrada a la casa, Wellington


Si, es correcto, me encuentro de nuevo en Wellington, ¿por qué? Porque por alguna fortuita casualidad de la vida quedé elegido para ser extra en la película de “El Hobbit” (la historia previa al Señor de los Anillos) que se está filmando ahora mismo acá en Nueva Zelanda, ya que el director, Peter Jackson, es kiwi. Y esa es la tercera cosa importante que pasó. Asique señoras y señores, voy a aparecer en El Hobbit, junto a actores como Sir Ian McKellen (el actor que hace de Gandalf pedazo de bestias). Pero no fue pura fortuita casualidad (aunque si bien este fue el factor más infuenciante para que consiga ese papel), ya que hubo un poquito de empuje propio.

Yo me había enterado que estaban buscando extras para filmar en Wellington, y que había que aplicar antes del 29 de febrero, via mail o algo similar. El dia 9 de febrero, con el sólo propósito de contarle a mi mamá, me fijé nuevamente y ví que habían cambiado todo. Pedían aplicaciones para ser extra enviadas por correo, con fotos y todo, y con fecha límite del 6 de febrero. Largué una gran y sonora puteada que ocasionó que las gaviotas cercanas huyeran volando (me encontraba en el parque situado al costado de la biblioteca pública) y decidí que iba a mandarla igual, total no tenía nada que perder. Imprimí el formulario, se lo mostré por la web cam a mi mamá con quien charlaba por skype, volví a casa, y le pedí a Saku que me saque dos fotos, según pedían, previo recorte de pelo y barba. 


Corrí al correo y lo mandé. Sin la más mínima esperanza, olvidé por completo el asunto, hasta que la semana pasada recibí un mail de la directora de extras pidiéndome la confirmación de que aún estaba disponible y en Wellington (era un requerimiento estar viviendo en Wellington, claramente mentí y puse que aún estaba en Wellington). Confirmé, y esta misma semana me enviaron otro mail. Avisándome que el lunes 12 de marzo tengo que presentarme a las 13:40 en los estudios cinematográficos en Miramar (barrio de Wellington) para hacer la prueba de vestuario, y que los días de filmación están programados para el 21, 22 y 23 de marzo.

Las fotos que mandé

Juro que aún no puedo creerlo. Muchas veces pensé en anotarme para ser extra en publicidades y cosas así en Argentina, siempre tuve esa cosita pendiente de querer ser actor. Vengo acá y no sólo consigo ser extra, sino que en una película, y encima una de la talla de “El Hobbit”.

Yo leí ese libro a los 12 años, antes de conocer la existencia del Señor de los Anillos. Hasta recuerdo que antes de leerlo mi mamá me contó que a “El Hobbit” le seguía una saga de libros llamada “El Señor de los Anillos”, y pensé: “Que nombre pedorro para un libro” y me imaginé un viejo con anillos en todos los dedos. ¿Qué puede de tener interesante un viejo con anillos en todos los dedos? Y bueno, leí el libro, me encantó y después leí todo el “Señor de los Anillos”. Poco después anunciaron que iban a hacer una película sobre los libros. Y lo demás lo conocen.

No saben la cantidad de cosas que se me cruzan por la cabeza. Situaciones, personas, todo. Y ruego no cruzarme a Liv Tyler en el estudio porque creo que meo encima ahí mismo, ¡y a la mierda el vestuario!

¿Increíble no? Desde que me enteré que estaban filmando la peli acá en el país tuve las ganas de intentar ser extra, y por lo menos ir a ver como filmaban, sabiendo que era prácticamente imposible entrar como extra. No puedo explicar la ansiedad que tengo en este momento.

Trace me contó que un día se lo cruzó a Ian McKellen en un supermercado en Wellington, y le dijo: “Feliz navidad”, y el tipo le contestó “Gracias, feliz navidad para vos también”. Y yo morí de envidia. Lo llego a ver en el estudio, voy corriendo le meto un abrazo y me escapo corriendo. No me importa nada. El tipo es un capo. Y lo mismo si lo veo a Peter Jackson, voy y aunque sea le digo: “hola” y que me diga “hola” y ya está, me considero feliz.

Y si lo veo a Gollum voy a tratar de afanarle el anillo y venderlo por internet, claramente.
“Un argentino se robó el anillo con el que filmaban la secuela del Señor de los Anillos, lo vendió por internet y se hizo millonario”. Facundo sentado en una reposera en su yate en el Caribe fumando un puro y pidiéndole a su sirvienta que lo abanique más fuerte. “¿Querés llegar a Estados Unidos? ¡Abanicá más fuerte entonces!”

Humor negro.

Bueno, se hizo lo suficientemente largo como para tener que ir cerrando la actualización de hoy. Una vez más tengo que postergar el road-trip de Cromwell a Nelson, pasa que lleva su tiempo, tenemos que sentarnos con Saku y las fotos que sacamos para ir reconstruyendo como fue el viaje. Y ya también tengo algo pensado que escribir que originalmente iba a ponerlo acá, pero no sólo aún no lo escribí, sino que tampoco hay lugar para ponerlo. Eso que tengo pensado escribir es un poco un resumen de lo vivido hasta hoy, no las anécdotas, sino la percepción de lo que fue este viaje hasta el día de hoy, y creo así, justificar porque decidí ir de visita en julio y extender mi visa, y también porque Saku directamente no va a volver aún a Argentina.

Y una cosita más, antes que mi mamá me asesine, contar como terminó el último día laboral en Central Cherries, en Cromwell. Se acuerdan que al cierre del día yo tenía 75 baldes, muy por encima de los “top 3” (Hong, Kozué y Pei Lin), y faltaba ver cuantos baldes había hecho CS.
Algo que no conté es que al principio de la temporada, Jack contó que una vez uno había hecho 85 buckets en un día, el cual fue el récord hasta el momento en 8 años de actividad. 85 buckets era una animalada, y yo había quedado tan sólo a 10 de esos 85 y en tan sólo 8 horas, un día normal, hay otros días en que se trabajaban hasta 1 o dos horas más, como nos pasó una vez a nosotros. Se darán cuenta que en serio me maté para ganar ese día.

También se acordarán que todos los días ponían en una pizarra los dos mejores “sorters” del día.
Así al final del día fuimos todos a ver como había quedado la lista final, ya que todos se dieron cuenta que estaba entre CS y yo, ya que había una gran diferencia entre las pilas de buckets detrás nuestro. Jack se acercó a la pizarra, sonriendo porque sabía que estábamos todos pendientes esperando el resultado, y él sabía ya el resultado de antemano.




Agarró el fibrón y escribió:




1 – CS (76)
2 – Facundo (75)

Perdí por un balde. Un mísero balde. La frustración que tuve.

Todavía no encontré esa motivación en las manzanas. Voy a un ritmo bajo todo el día. Ya en algún momento me motivaré para empezar a trabajar con ganas como terminé haciendo con las cherries.
Ahora sí, sin nada más pendiente (aparte del road-trip cuya situación ya expliqué) me despido. De todas formas no voy a publicar esto antes del lunes, ya que no voy a contar lo de “El Hobbit” antes de que me confirmen en la cara que efectivamente voy a estar en la película. Asique esta actualización va a ser hecha desde el mismísimo Wellington que supo albergarme por 4 de mis 7 meses en Nueva Zelanda.

¡Ah sí! ¡Felices 7 meses para mí! Hoy 9 de marzo se cumplen exactamente 7 meses desde que llegué a Nueva Zelanda. El tiempo pasa volando. La frase es un cliché, lo sé, pero es imposible negar su veracidad. Siento que fue ayer que estaba en Ezeiza despidiéndome, subiéndome al avión, y soñando con lo que iba a ver y vivir cuando me bajara en el aeropuerto de Auckland. Y hoy 7 meses después, veo que jamás soñé nada similar a lo que terminó siendo, es, y será. Pero eso justamente voy a contarlo bien en la próxima actualización. No se la pierdan.

Me despido por última vez en esta actualización (la tercera es la vencida). Ah, no sé si se dieron cuenta pero desde la actualización pasada, cada actualización tiene un título. La de ésta es “Todo tiene una explicación”. 

Saludos desde el 37 B Poole St, Motueka, Nelson, New Zealand.