miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fuego contra fuego / Mes del bigote


Miércoles 16 de Noviembre de 2011, 11:00 am – Casa, Wellington


Trabajar en una cocina tiene sus pros y sus contras. Ventajas y desventajas. Ayer fue un ejemplo de lo primero, y el sábado pasado, de lo segundo.

Como ventaja, podés comer como un campeón. Ayer llegué y me comí un sanguche de bife con repollo, tomate y zanahoria. Después comí papas fritas, un plato de pasta con queso, unas quesadillas de pollo y unos pies (léase “PÁIS”, son como tartas, no comí patas) que no se podían vender. Ni siquiera tuve que cenar después, claramente.


Como desventaja podés quedar atrapado en un incendio en la cocina, como pasó el sábado. Aidan (pronúnciese “Eiden”) es un pibe de 19 años que esta como chef hace unas semanas. Copadísimo, es el primero que me pregunta si tengo hambre para prepararme algo siempre que trabajamos juntos. Mide unos 2 mts y escucha rock. El sábado, cerramos la cocina tipo 10 con aún gente sentada en el restaurante, como hacemos siempre. Ahí es cuando empieza el laburo pesado, hay que lavar toda la cocina. Parece que el cerebro y las manos de Aidan no conectaron e hizo lo contrario que quería hacer, en vez de tirar agua en la plancha para poder enfriarla y limpiarla, y tirar lavandina en la mesadita de al lado, tiró la lavandina en la plancha caliente. Entiéndase que es una cocina comercial, la plancha que menciono es como una plataforma de metal grande, tipo una mesada.

Yo estaba de espaldas, siento el fogonazo atrás mio, pero no miré porque en algunos platos suelen prender fuego la comida en las sartenes, un toque, se cocinan así. Pero Renae, (pronúnciese René, como la rana), la head chef que estaba a un metro mío pegó un grito, me di vuelta y había una bola de fuego que se había comido media cocina, y estaba a un metro mío. Tom, uno de los mozos, estaba parado entre Renae y yo. Salimos los 3 corriendo para la puerta que da al restaurante más rápido de lo que decís “chimichurri” (sé que varios de ustedes dijeron “chimichurri” en voz alta para ver cuánto tardaban). En ese momento pensé: Ok listo, se prende fuego la cocina, atrás el edificio y tenemos que evacuar, asique mejor corramos. ¡En ese momento me acordé que Aidan estaba al lado de la plancha cuando estalló la bola de fuego! Lo miré y el hdp se alejaba caminando del fuego como si nada. A lo Rambo. Si había una cámara frente a él era el final perfecto para una película de acción. Por suerte el fuego retrocedió igual de rápido que creció y en unos segundos se había apagado.

 La bola de fuego habrá durado 3 segundos desde que prendió hasta que desapareció. Justo al lado de la plancha está la freidora, y en el suelo estaba apoyada una olla enorme con todo el aceite que estaban sacando, si el fuego tocaba el aceite, ahí sí, volábamos todos. Aidan y Andy (el chef filipino) quedaron del otro lado del fuego, hacia el lado de la heladera, donde no hay salida. Asique si la cocina prendía, no salían más. Aidan terminó con la cara y los brazos rojos, media ceja menos de cada lado y una anécdota de por vida de cómo casi prende fuego una cocina. Renae (“René”) terminó con la espalda toda caliente, igual que mi brazo izquierdo. Ni bien pasado el fuego, nos cagamos todos de risa, hasta los clientes que vieron todo. Ben, el manager, lo gastaba a Tom porque fue el más nena de todos cuando huyó, lo imitaba y decía “ay no, ¡mi bigote! ¡Mi bigote!” (tenía una gran barba y bigote, se afeito, y se dejó un bigote gigante a lo Carlos Pellegrini) jajaja, y todo SMK se enteró de que Tom fue el primero en salir corriendo. Andy contó que estaba agachado de espaldas, escuchó el fogonazo, miró hacia atrás, gritó “OH SHIT!!” se levantó y corrió para la heladera. Nos pegamos EL cagazo, pero fue genial. Más tarde Aidan jodía con que estábamos “on fire” esa noche.

Anoche me tocó trabajar con Aidan de nuevo, lo jodí toda la noche con el fuego, claramente.
Y hablando de la cocina, tenemos el pie perfecto para arrancar la sección “F&B – Comidas y bebidas”.


“Food & beverages – Comidas y bebidas en NZ”

Comidas

Si hay una característica representativa que tiene la comida acá, es que es picante. Así que si no les gusta la comida picante (como a mí) vayan acostumbrándose a ella antes de venir. Muchas cosas para mi eran incomibles, aún cuando Trace cocinaba en casa. En el trabajo nadie podía creer que no comía picante ni cebolla. Trace me jodía con que no me gustaba el sabor. Pero poco a poco me fui acostumbrando a la fuerza en el laburo, porque capaz hicieron una orden de más y te la ofrecen, y no podés decir que no, aunque tengas que bajarlo con 4 litros de agua y putear a los 4 vientos. Y gracias a eso ahora ya puedo pasar por encima de lo picante y sentirle el gusto en serio a la comida.
Encima yo tengo la suerte de vivir con dos personas que cocinan increíblemente bien, Steve y Trace. Cada vez que uno de ellos nos adelanta que tiene planeado cocinarse algo, ya me estoy relamiendo. Hacen cada banquete, ¡dios! Cocinan como los dioses. Comimos cordero, pescado, chancho, ¡y no saben como estaban! ¡Geniales! Mejor que en cualquier restaurante.

Si ya se lo que piensan, si Trace es chef en SMK la comida de ahí debe ser igual. Y no, no es así, porque en los restaurantes cada comida tiene su receta y tienen que seguirla, en casa tienen total libertad para cocinar como quieran, y ahí usan sus verdaderos dotes culinarios. Aparte de eso también está Saku, que también cocina muy bien, y siempre me da una mano cuando yo estoy cocinando. Eso sí, entre los 3 siempre me cagan a pedos cuando estoy  cocinando. Y con razón, soy un desastre.

La comida neozelandesa tiene mucha influencia asiática y mexicana. Por lo que usan mucho las especias, por eso es tan picante. Usan mucho comino, chile y cilantro. Tanto acá como en Auckland se ven muchos restaurantes asiáticos, entre ellos restaurantes malayos, indios, turcos, y los clásicos “Kalab Kalash”. Nah mentira jaja, no kalab kalash, pero sí kebabs. Los locales de kebabs están por todos lados como las pancherías o hamburgueserías en Buenos Aires, y no, no sirven jugo de cangrejo. El kebab es como un roll grande que podés rellenarlo con lo que quieras. El precio varía según el ingrediente principal, si es carne, pollo, pescado, falafel, etc. Pero después tenés toda una variedad de opciones para ponerle, como tomates, jalapeños, lechuga, lo que quieras. También se ven muchos lugares donde venden nachos, tacos, burritos y quesadillas; SMK es uno de ellos.

Pero si preguntás cual es lo tradicional kiwi acá, eso sería el fish and chips, pescado frito con papas fritas. También ves locales de esos por todos lados, serían como las hamburguesas para los yanquis.
Para el desayuno salen mucho tocino, huevos, black beans, que serían porotos hechos en una salsa negra que les da ese color; hash, que es uno de mis favoritos, son como tiritas de papa hechas a la plancha. De postre: pies y helado.

Bebidas


Nueva Zelanda es un país muy cervecero. Pero MUY cervecero, están a años luz de nosotros. Es común ver gente grande en pubs tomando cerveza. Gente de todas las edades se pone ebria con cerveza. En argentina es más común ver gente joven con cerveza y grande con vino. Pero acá no hay diferencia de edad. Hay cientos de breweries (cervecerías) locales. Y encontras sus cervezas en cualquier supermercado.

Las cervezas se venden por tipo. En argentina todos tomamos lager, y a veces alguna cerveza negra, pero todos tomamos lager. Acá cuando vas a comprar primero tenés que decidir que tipo de cerveza querés. Tenés muchísimas, entre ellas: lager, pilsener, ale (pale ale, indian pale ale, cualquiercosa ale, etc), stout, etc. Y tenés cientos de marcas: Export, Tui, Olm, Bear, Montheight, Coopers, Boundary Road (Flying Fortress), Double Brown, Mac’s (Hop Rocker), y miles más que no me acuerdo ahora. Eso aparte de las que también llegan a Argentina, como Heineken, Stella Artois y Budweiser. Todas las cervecerías tienen los distintos tipos de cerveza, y suelen sacarlas con distinto nombre. Todos los bares tienen cerveza en tab, es decir tirada. Y cada bar tiene entre 5 y 10 cervezas distintas tiradas, como mínimo, y es siempre más barata que en botella. Asique cuando vas a un bar, siempre te pedís una pinta o una jug (jarrita) de cerveza tirada. Si les gusta la cerveza, acá van a ser felices.

El vino también es bueno, pero más el de Australia. Por eso acá se toma mucho vino australiano, especialmente Sirah, que según me contó Steve, Australia tiene los mejores Sirah del mundo.
Yo no soy de tomar vino, pero hace poco Steve trajo un Sirah australiano barato, y estaba muy bueno. ¡Y era barato!

Hay pocas cosas argentinas que llegan. La Quilmes llega, pero no la compro ni loco. Y vinos, ví unos malbec en algunos lados.

Fernet hay. Hay Branca y 1882, y otras marcas que no conocía pero que son muy buenas.
El alcohol es caro acá. La cerveza más barata ronda los NZ$18 (unos AR$60) el pack de 12 porrones. El Branca NZ$50 (AR$200). Aunque a veces en el Mills, una liquor store (local de licores literalmente, es un supermercado de alcohol) hay una promoción de 12 latas de Brenner $10, una ganga, ¡y la cerveza es suficientemente buena! Los vodkas y otras bebidas como whiskys y Bailey´s son un 50% más caros que en argentina. El vino más barato sale unos NZ$8, pero es intomable. Para tomar algo decente tenés que pasarte de NZ$15 y saber que marca elegir.
Pero ante el precio, tenemos el beneficio de la variedad.

Fuera de lo alcohólico hay bebidas locales, como la Lemon & Paeroa. Es una gaseosa con limón hecha únicamente acá en NZ.


Lunes 21 de noviembre de 2011, 6:36 pm – Casa, Wellington
 Fuego contra fuego


No sé si el fuego me persigue o qué, pero el otro día haciendo un pollo al horno…prendí fuego la cocina de casa, literalmente. Se ve que al sacar el pollo, cayó un poco de aceite al fondo y ¡puf! Fuego. Y ayer, se me cayó una gotita de aceite sobre la hornalla (eléctrica) y ¡puf!, fuego.

Es hora de llamar al dueño de la casa para que nos cambie la cocina me parece…o a los bomberos para que sepan que hay un piromaníaco involuntario en la casa.


Mes del bigote


A muy pesar mío, este noviembre es el mes del bigote. Aparentemente hay una campaña para recaudar fondos para combatir el cáncer de próstata. Los hombres que pueden crecer el bigote, se lo dejan para mostrar su apoyo. Mouvember, una mezcla de Moustache (bigote) y November (noviembre). Yo por supuesto no pienso dejarme el bigote ni por casualidad, a pesar de que varios en el trabajo se lo dejaron, pero una sucesión de hechos desafortunados desembocaron en una coacción colectiva en contra de mi buena apariencia. Paso a detallar.

En primer lugar, hace dos semanas perdí mi billetera. En realidad, no le di importancia porque vivo perdiendo todo, y siempre aparece. No es que lo pierdo, sino que temporalmente pierdo la noción de su ubicación. Varias veces salí de casa sin billetera, pasaporte o llave por no saber donde estaban, pero tarde o temprano, en un rango de un par de días, siempre aparece todo. En este caso, pasaron unos 4 o 5 días y la billetera no aparecía. Me ví forzado a buscarla y ante la no aparición de la misma, me vi arrinconado a recurrir a una fuerza superior. La policía. Pero antes que eso, prometí lo siguiente y me auto-cito: "Autocito", suena a autito chiquito jaja. No, esa no era la cita, esta es la auto-cita: “Si encuentro la billetera, me afeito y me rapo” Lo cual no era poca cosa, ya que llevaba más de un mes sin afeitarme debido a la sensibilidad que sufro en la piel de la cara. Entonces vemos como la serie de eventos desafortunados se remonta hasta hace dos meses atrás, creo que todo era parte del plan macabro del destino que me forzó a esto.

La billetera terminó apareciendo, gracias a la eficiencia policial y la bondad desinteresada de un individuo que encontró mi billetera tirada en algún lugar y la llevó a la policía con plata y todo. Sí, leyeron bien, con plata y todo. No, ¡en serio lo digo! ¡La devolvieron con plata! Y no usaron las tarjetas de crédito. ¡Que no che! ¿Tan difícil de creer es?

Bueno, al aparecer mi billetera, me ví obligado a cumplir mi promesa. Me fui a afeitar, pero previamente hablamos con Saku de cómo siempre cuando uno se afeita se va dejando formas graciosas antes de afeitarse del todo, así que no se me ocurrió mejor idea que hacer eso. Saku estaba fumando afuera con Sol (una amiga de él que estaba en Ormond, donde los dos trabajaron un mes, y tuvo que venir a la embajada por un tema de la visa), entró a buscar algo, mirando al piso, levantó la cabeza, y me encontró sentado en el sillón con un sombrero de cowboy y un bigote de policía de los 70. Automáticamente se cayó al piso de la risa y no paró de reírse por un par de minutos….y como para no, se encontró con esto:



Mi idea era terminar de afeitarme, pero con la excusa de Mouvember, Steve Saku y Tracey básicamente me obligaron a dejármelo. Incluso Tracey me prometió 20 dólares si me lo dejo hasta el fin de noviembre. Asi fue como pasé un dia entero (incluyendo un paseo por toda el centro de la ciudad, compras, y visita a SMK) pareciendo un pedófilo narcotraficante mexicano, según palabras de Nick, mi jefe. Me comparó con Pablo Escobar. Se que es por su incapacidad de crecer un bigote decente JUM.

Esa misma noche me recorté el bigote, pero me lo tuve que dejar igual. De todas formas mi barba crece rápido, asique disimuladamente y haciéndome el dolobu, voy a dejar que crezca para que el bigote no resalte tanto. Esta es la secuencia de cambios de imagen:


Igual Saku para hacerme sentir menos mal, se dejó también el bigote, aunque a él le crece un poco menos:


De todas formas, hoy me afeito y Mouvember se puede ir a cagar. No voy a pasar mi cumpleaños pareciéndome a Alcides. Y después de mirar la secuencia de fotos…no me vuelvo a afeitar más.


Miércoles 23 de Noviembre de 2011, 6:17 pm – Casa, Wellington (- 3 dias)


Novedades


Ya presenté mi renuncia en SMK, a partir del 5 de diciembre soy desempleado. Pero tiene una razón, me voy a la isla sur. Hace rato que vengo con esta idea y si bien todavía no estoy del todo seguro como va a ser, lo más probable es que me vaya con otros argentinos. Conocí una salteña que va para el sur y tiene auto. No le gusta manejar asique manejaría yo, y ya armamos un plan en común. Saldríamos el 5 de diciembre para Nelson, pasamos un par de noches ahí, y después vamos bajando por la costa oeste, tranquilos, paseando, para llegar a Queenstown el 10 u 11. Y ahí buscar trabajo en las cherries, como fue siempre el plan. Después de eso seguramente vaya a visitar a Ben (inglés) y Lore (argentina) que están viviendo en Tekapo, un pueblo a mitad de camino entre Queenstown y Christchurch, ciudad que recordarán por el terremoto del año pasado seguramente.

¡Los mantengo al tanto! saludos gente

lunes, 7 de noviembre de 2011

Finde en Auckland / Cuartos de Final RWC 2011> Argentina vs. All Blacks



No sé por qué las películas tienen tanta influencia en mí. Una película puede cambiarme totalmente el estado de ánimo, incluso hasta la forma de pensar sobre alguna situación en particular. Una película puede hacerme sentir feliz o triste, puede hacerme reflexionar sobre algunos aspectos de mi vida, replantearme cosas, puede terminar de cerrarme una idea, o generarme una nueva. Es algo curioso. Debe ser por eso que me gusta tanto mirar películas. Después de ver una película de superhéroes me siento capaz de hacer cualquier cosa, y que soy imbatible; después de ver una película de guerra me siento capaz de salir afuera con una ametralladora y defender una invasión de otro país. Algún día cumpliré uno de mis tantos sueños de ser actor.

No tiene ninguna conclusión ni relación con el blog para nada, asique no esperen un remate ni nada por el estilo, sólo que simplemente quería compartir eso. Pequeñas cosas cambiaron acá, nuevos planes empiezan a surgir, nuevas cosas, pero no vienen al caso el día de hoy, ya que hoy vamos a hablar del fin de semana en Auckland por los cuartos de final. Y así comenzó todo:


Domingo 16 de Octubre de 2011, 5:47 pm – Casa, Wellington


Ahora sí vamos a dedicarle una actualización exclusiva al fin de semana del 8 al 11 de Octubre. Como ya sabían, entrada en mano, decidí ir hacia Auckland a dedo (ya que después de gastar semejante suma en la entrada, no podía gastar un peso más). De todas formas gasté NZ$10,50 más, ahora voy a explicar por que..

El jueves trabajé hasta tarde, y mi idea era salir el viernes con tiempo, pasar la noche en alguna ciudad intermedia, y el sábado temprano seguir camino. Casi convenzo a Saku de  venir, pero por cuestiones económicas no pudo. El viernes mismo aún tenía mis dudas sobre si salir ese mismo día o no (después de levantarme al mediodía), pero un fulbito con Ben (el inglés con el cual me reencontré), un amigo de él (maderezco) y Saku hizo que pasara el viernes en Welli, no dejándome otra opción que viajar el sábado a la mañana. Por sugerencia de Steve, y el apoyo a la moción brindado por Sol, decidí tomarme el tren hasta Paraparaumu, una ciudad a unos 100 km de Welli, y hacer dedo desde ahí. El sábado me levanté a las 8, terminé la valija, guardé a Smiley, y salí valija en mano hacia lo impredecible. La no aparición del colectivo en Brooklyn St hizo que tenga que ir caminando hasta la estación de trenes, siendo esto sólo posible dado que la estación queda cuesta abajo. Una pelea entre mi cerebro y el nombre de la ciudad de destino, hizo que tenga que sacar el mapa como un estúpido turista frente a la ventanilla para comprar el ticket ya que mi primer intento de decirle el nombre de la ciudad como me sonaba que era, tuvo como resultado una cara de absoluta confusión por parte del vendedor. 10:14 am salía el tren, 10:14 am salió el tren. Me bajé en la ciudad en cuestión (que no voy a repetir el nombre, principalmente porque todavía no me lo sé y tendría que ir a fijarme en un mapa como es) y luego de sacarme la típica foto con el cartel de la estación, me mandé a buscar la ruta. Un hiper mega centro comercial (monstruoso) tenía por suerte una oficina de información. La mina ahí me dio unos mapitas, y me recomendó donde podía pararme para hacer dedo, unos km más arriba por la ruta. ¡Perfecto! Cartel en mano (gracias Nati) y dedo en alto, me dispuse a esperar junto a la ruta a un alma caritativa que me lleve. 5 min, nada. 10 min, nada - ¿estará mi cartel bien?. 15 min nada - no, no está bien, tuve que haberlo hecho más grande. 20 min - ¿estoy bien parado? Mejor me voy más adelante. 25 min - ¿tendré cara de violador serial? Mejor dejo de sonreír y pongo cara de perro mojado (lo cual no era muy difícil ya que el cielo estaba gris y se respiraba un aire a tormenta cercana). 30 minutos y un auto se para, justo justo cuando empieza a llover (gracias Tormenta por esperar a que me suba al auto, mandale un saludo al Profesor-X).

La conductora, una kiwi de unos cincuentipico años, era algo extraña, probablemente ex hippie. Pelo largo y canoso atado con una colita, y una seriedad pero a la vez simpatía que resultaba algo extraño e incómodo. No terminaba de encontrarle la onda, por lo cual no sabía si tratarla como una copada, o como una ortiva, no le enganchaba el punto medio. 12:30 pm y ya estaba en camino. La mina sólo iba dos pueblos más arriba, hasta Otaki (sigo sin mirar el mapa asique los nombres son aproximados). La mina me sugirió que saque y muestre la bandera argentina. Ella fue mochilera de chica, y me contó que es poco probable que un kiwi haga dedo, ya que acá todos tienen auto. Con lo cual no son muy propensos a llevar a un dedista kiwi. Además, en su opinión, de lejos podía llegar a parecer maorí, y sin ser racista, los maoríes suelen ser pesados, asique la gente no suele llevarlos. Me llevó hasta una parte pasando el pueblo donde para ella era mejor hacer dedo. Vuelta en U para volver hacia el pueblo, y quedé nuevamente parado al costado de la ruta, lo cual no pasó desapercibido para el cielo que me vió desamparado en la mitad de la nada y decidió mandarme algunas gotas para ponerle un poco de onda a la tarde. Saqué la bandera, y comencé a hacer dedo nuevamente. Esta vez colecté más sonrisas a la pasada, la bandera tenía un efecto positivo, pero sólo a la pasada. A los 5 minutos escucho detrás mio: “Are you really from Argentina?” (¿Sos de realmente de Argentina?). Al darme vuelta veo a un tipo, sólo, algo apurado, sin auto. Le digo: I am (lo soy, y me salió con el peor acento AI AM, no sé si fue algo inconsciente para que no dude que era argentino), y me dice: ¡Vení, te llevo, hasta Auckland!. Automáticamente pensé: ¿qué?, ¿a caballito?

Se fue al trote hacia más adelante por la ruta (que en esa parte era una calle en el pueblo en realidad), y lo seguí sin saber a dónde corríamos. Resulta que el tipo venía por la ruta, me vió y cuando reaccionó frenó, pero unos 50 mts más adelante. Y así fue como un kiwi en un Ford Falcon azul con un bote atrás, me llevó hasta Auckland (viejo, no me desheredes, no iba a rechazar el “aventón” sólo por ser un Ford).


El paisaje increíble, saqué más de 300 fotos durante el viaje. No, no estoy exagerando, saqué en serio más de 300 fotos. Me sorprendió la transición de paisajes.  Pasamos de verde selvático, a marrón semi-desértico, a montañas con nieves eternas, a selva nuevamente. Pasar por ciudades, pueblos, campos, áreas vacías, campos de entrenamiento del ejército, un tanque parado a un lado de la ruta esperando cruzar cual campesino común a caballo, lagos, todo. Pero en todo paisaje, y en todo lugar: OVEJAS. Por todos lados, sobre los montes, en las llanuras, en casas, a la intemperie, paradas, echadas, comiendo, corriendo, saltando. OVEJAS, OVEJAS, OVEJAS. Hay 40 millones de ovejas en NZ. Teniendo en cuenta que la población de NZ es de 4 millones, se deduce que hay 10 veces más ovejas que humanos en Nueva Zelanda. Un país ovejuno. Si hacen una revolución claramente ganarían, y terminarían ellas comiendo carne humana y vistiéndose con ropa hecha de nuestro pelo. Y los “ovejos” granjeros solitarios seguramente compensarían su soledad teniendo sexo con las humanas que pastan por las praderas. BEEEEE.


El viaje se hizo eterno a decir verdad, había dormido poco, estaba muy cansado y se me cerraban los ojos sin poder controlarlos, pero no daba que me durmiera. El pobre tipo, llamado Stephen, me llevó no se cuantos kilómetros, no daba que me durmiera todo el viaje y lo dejara sólo. Además cada tanto me iba contando algo de los lugares por donde íbamos pasando. Me contó un poco de su vida, me convidó Doritos, muy copado.


De todas formas al principio cuando paraba a ir al baño me rehusaba a alejarme del auto por si se le ocurría huir con mi valija en el baúl. No podía controlar mi paranoia. Así que tampoco tomaba líquidos para que no me den ganas. Aproveché un momento mientras cargaba nafta (en la 3ra parada) para ir corriendo al baño y volver corriendo. Admito que ver que seguía ahí cuando volví fue un alivio. Todo gracias a la mina que me llevó primero que me advirtió que hay gente que hace eso, espera a que bajes y se va con tu equipaje en el baúl. En un momento en la mitad de la montaña teníamos a la derecha un paisaje del lago Taupo increíble. Stephen vio que no podía sacar fotos (recuerden que el conductor está sobre el lado derecho, por ende yo estaba en el lado izquierdo del auto), asique frenó para que pueda sacar. Fui corriendo, dudoso, saqué una foto, miré si seguía ahí, saqué otra rápido y volví corriendo al auto. Mentalmente tenía el plan de correr y agarrarme del bote en caso que quisiera escapar. 


Después de un viaje eterno, llegamos a Auckland. Sin batería en la cámara para sacar más fotos., la cuál se agotó poco antes de llegar. Me dejó al final de Queen St, justo donde termina. Asique bajé caminando hasta el centro. 9 pm. Todavía no sabía donde dormir.


28 de Octubre de 2011, noche – Casa, Wellington


Sí, es correcto, eran las 9 pm, estaba en Auckland sin un lugar concreto donde dormir. Sí, es correcto: me mandé a Auckland a dedo, sin tener como viajar, ni donde dormir. Benja, el chileno, ¿se acuerdan? Fue el único que podía darme alojamiento. Me había dicho eso por mensaje de texto unos días antes, pero me dijo que tenía que esperarlo a que saliera del laburo, en un bar. Que igual tampoco era algo totalmente concreto, ya que no habíamos vuelto a hablar. Así que fui viendo posibilidades mientras caminaba hacia el centro. Caminando por Queen St llego a una parte en que estaba cortado, raro. Me acerco y veo que hay como una especie de feria gastronómica. Stands a los costados y centenares de gente paseando y comiendo. A medida que fui avanzando vi que era toda comida india o malaya, lo cual explicaba porque estaba lleno de indios. Al llegar al centro cívico me encontré con un festival. Entretenido, me quedé a mirarlo. Un festival indio. Escenario gigante e indios, indios por todas partes. Cantando en hindi y aún la presentadora hablaba en ese idioma. Con la música, los indios agolpados contra el escenario bailaban y cantaban con todas las ganas. Subían a algunos a los hombros, una fiesta. Me quedé hasta que terminó y seguí camino a encontrarme con Ceci. Ceci canceló a la media cuadra, asique necesitaba un nuevo plan.

Me acordé que alguien me contó que un tipo vivió en la sala de televisión del Base Hostel (donde me hospedé mis primeras dos semanas en NZ) durante una semana sin que nadie se diera cuenta. Yo estaba muerto, cansadísimo del viaje, ¿y saben que? Era la mejor posibilidad que tenía. En la puerta del hostel me saqué la foto con el celu que subí al face, con la Sky Tower de fondo.

Seguí el plan A entonces, me mandé y dejé la valija en la sala de TV (escondida tras un sillón). Ahí conocí a un yanqui, muy copado, típico con la gorrita hacia atrás, seguro jugó al fútbol americano o básquet en la secundaria mientras se chamuyaba a las porristas y golpeaba a los nerds. Me contó que vivió unos meses en Guatemala y que se enamoró del lugar. Lo cual me sorprendió, ya que nunca consideré Guatemala como un lugar a visitar. El tipo se fue, me cociné unos noodles en la cocina y volví a mirar tele. Cuando volví había 4 personas ya durmiendo ahí. Asique no fui el único original que pensó en eso. Y me tiré nomás. Dormí un rato, hasta que cayó un maorí. “¿Se hospedan acá? Si no tienen la llave de la hab se tienen que ir”. Y bueno, me tuve que ir. 1 am y seguía a la deriva. Benja no me contestaba ningún mensaje, y no sabía que hacer. Fui a varios hostels a ver si en algún lugar me guardaban la valija pero sin suerte. Hasta que en el último al que fui (que era mi última opción) el tipo de la recepción me la guardó ahí, de copado nomás, porque no podía hacerlo. Decidí hacer tiempo en los bares, asique me fui de gira. Sólo. En el camino, ganas de hacer pis, fui a un baño público, de esos químicos. ¿Y saben que? mi plan B era ir a dormir a lo de Benja, mi plan C, pasó a ser dormir en el baño químico. Y no es chiste. Estaba limpio, era amplio, no pasaba frío y podía dejar la valija ahí que nadie me iba a robar. 



Igual decidí primero ir a probar suerte. Fui al bar donde trabajaba Benja, y lo encontré. Genial. Me pidió que lo espere a que terminara, y dormía en la casa. Me aburrí ahí asique seguí de gira a otros bares. Esa noche dos personas me ofrecieron alojamiento en su casa, increíble. Benja terminó a las 6.30 am. No había nadie en la calle ya. NADIE. Y yo sentado en un banquito en el puerto muerto de frío. Todos los bares cerrados ya. Pero fuimos al depto donde vive con 4 alemanes (2 alemanes, 2 alemanas)


Uf, me tomé media horita para ver un capítulo de Scrubs mientras escribía. Acá tenemos la 1ra temporada y nos enganchamos todos. Incluso yo. Muy buena serie, cómica, y te deja “moralejas” además. Seguimos con el relato. Mmm capaz después de otro capítulo, el 5.

Retomamos. Dia siguiente, domingo 9 de octubre. Dia del partido.
Me levanté mientras todos dormían, saqué algunas fotos de la vista y salí a caminar. Fui nuevamente al centro cívico a ver si seguía el festival indio, y al ver que sí, comí algo por ahí (un menú raro) y me fui después a la biblioteca pública a cargar mi cámara, y mi célu que habían quedado sin batería la noche anterior. Como dije antes, era el día del partido, asique ni bien me echaron de la biblioteca por el cierre, me fui para el Fan Zone. Yo ya había estado en el Fan Zone de Wellington, nada del otro mundo, pero el Fan Zone de Auckland era una locura. Había hasta cola de media cuadra para entrar. Me visité las “carpas”, y me recorrí todo. 


Al final del Fan Zone había un escenario con una banda tocando en vivo. ¡Muy buena la banda! Ahí me llamó Ceci que estaba yendo al hotel a despedir a los Pumas, asique para allá fui. Nos juntamos en la puerta, y cantamos hasta que llegó el micro oficial, con la escolta policial y vallaron todo para la salida de los jugadores. Pasaron a menos de un metro mío, pero estaban en su propio mundo. Mientras arrancaban fuimos siguiendo el micro por la calle hasta que en la esquina doblaron y se fueron rápido. Mi vieja me contó que me vió en TN y Crónica ahí despidiendo el micro. Primer Plano. ¡Casi nada eh! Jaja. Como tardaron 4 horas en subirse al micro, ya eran las 7 y pico y a las 8:30 empezaba el partido. ¡Todavía tenía que ir hasta la cancha! Me apuré hacia la estación central de trenes (Britomart) junto con un grupito de argentinos y sufrimos las miradas curiosas de la gente en la calle, y algunos gritos de ánimo por los no-kiwis. 

El partido no era poca cosa. Cuartos de final del mundial de Rugby, jugando contra el equipo local, anfitrión, que no son nada más ni nada menos que los All Blacks. Era algo gigante. Es difícil explicar lo que se siente estar en esa situación. Estando a 10.000km de casa, en un mundial, jugando contra los locales, vestido de pies a cabeza con los colores argentinos. No podíamos pasar desapercibidos, y como buenos argentinos, nos juntamos en uno de los vagones, y ni bien empezaron a subir kiwis nos pusimos a cantar. Guerra de canciones, cada bando cantaba una y veíamos quien tenía más onda. Todo con buena onda igual, los kiwis nos filmaban cantar y nosotros filmamos cuando ellos sacaron sus mejores armas. Un chabón se paró, nos calló a todos y se mandó un flor de haka en el medio del vagón. Y se vino el tren abajo, lo aplaudimos todos. Par de canciones más nuestras, y como ellos no se destacan por su brillantez en la composición de canciones de cancha, lo único a lo que podían recurrir era al haka. Asique otro tipo, este de unos cuarenta y largos y algunos kilos de más, se paró, y se mandó otro haka con toda la furia. ¡La cara toda roja! Y también se vino todo abajo. Volvió se sentó con la familia (sí, estaba  con la esposa y las hijas) y no se le fue lo colorado de la cara, por lo menos hasta que me bajé. Llegamos a la estación. El estadio está a unos escasos 100 metros de la estación. En el medio me paro un periodista argentino a sacarme una foto de la cara (la tenía pintada), y vi un grupo de maoríes vestidos como tales, bailando y cosas así. Ahí fue donde me saqué esta foto:

Un poquito más adelante me agarra un argentino y me arrastra a donde había un grupito de más argentinos. Un notero kiwi estaba esperando salir al aire. Se suponía que íbamos a esperar su orden para cantar. Obvio que no esperamos, a los 10 segundos nos pusimos a cantar, a saltar, le pusieron al notero un gorro y lo envolvieron en una bandera argentina mientras cantábamos y saltábamos con el tipo obligado a saltar también y a intentar hablar por el micrófono mientras salía en vivo por la tele. Suficiente previa, hora de entrar a la cancha. Me sentí más solo que Rambo en el dia del orgullo gay. Mientras caminaba por la cancha iba viendo la gran escasez de color. Todo negro. Remeras, banderas, caras pintadas, todo de negro y en el medio ¡yo! Camiseta de los Pumas, bandera colgada como capa, y cara pintada desprolijamente por Paula mientras esperábamos a los Pumas en el hotel. Encontré mi asiento. 3 argentinos en todo el sector, yo incluido. Me siento y viene una mina vestida de argentina y me pregunta: "¿Estás solo pumita?" Y me invitó a sentarme con ella y con el marido, para que los argentinos nos quedemos juntos. Laura se llamaba, y estaba casada con un australiano hace 10 años. Hace 15 que vive en Australia y se cruzó el charco para ver el partido. Buenísima. Lloramos juntos abrazados con el himno. Y después me invitó a visitarlos a Australia, ¡así que ya tengo donde quedarme cuando vaya!

Creo sin exagerar, que había unos 200 argentinos en toda la cancha, contra unos 58.800 kiwis. Durante el himno los kiwis se daban vuelta a mirarnos como lo cantábamos. Bah, “cantábamos” lo grité como desaforado. Cuando somos pocos, hay que hacer más ruido para que se escuche. Comencé a temer por mi vida en caso de que ocurriese el milagro y ganásemos ese partido.
Uf, estar sentado ahí es inexplicable. La tensión, los nervios, la ansiedad, ¡por dios la ansiedad! Yo era una gran bola de nervios. Puteaba, gritaba, me agarraba la cabeza, sufrí cada minuto de ese partido pero lo disfruté como nada también. El try lo grité como un try en cuartos de final de una copa del mundo contra los All Blacks. Creo que no hay mejor manera de explicarlo que esa. Si en el try contra escocia salté y le pegue en la cabeza a la escocesa imagínense acá. Cuando metió la conversión y terminé de saltar y gritar tuve la leve sensación de que estaba siendo observado. Leve.



Pero bueno, ustedes vieron el partido. Piri Weepu erró una sola (después el cornudo no metió una ni contra Australia ni contra Francia, pero contra nosotros sí). Y bueno. Que íbamos a hacer. Terminó el partido y sólo me quedé ahí sentado. Me saludaron algunos, fotos con otros, y me volví a sentar. Se fueron yendo todos, el estadio vacío, y yo seguía ahí. Y vi que abajo fueron saliendo los jugadores e iban a la tribuna donde estaba yo a saludar a los amigos y familiares, asique bajé y me quedé ahí también saludándolos. Así fue como saqué esas fotos. Nos echaron, y siendo casi los últimos en salir, abandonamos la cancha. Todo el camino hasta el la estación (tuve que pegar la vuelta a toda la cancha) me paraban y me saludaban y me felicitaban. En el tren conocí 4 argentinos, con los que salí después a la noche. 3 tipos y una mina. Me cagué de risa con ellos. Uno hace no me acuerdo cuantos años vive en Auckland y se puso un “carro” de panchos. Bueno, no panchos, de asado. Estaba en el Fan Zone. Pasó la noche, se fueron todos, y una vez más terminé sentado sólo en el puerto esperando a Benja. Llegó un punto en que me saqué la bandera y me cerré la campera porque me cansaron de venir a saludarme y felicitarme por el partido que hicimos. Claro que me olvidé un pequeño detalle….tenía toda la cara pintada… asique no me sirvió de mucho. 2 pibes vinieron a hacer pis en el mismo lugar del puerto, ahí en la calle...obviamente, los dos resultaron ser argentinos. Salió Benja, a dormir.

El lunes salí de paseo y me recorrí el Auckland Domain que siempre tuve ganas de ver. Genial, es una selva en medio de la ciudad. Después el War Memorial Auckland Museum (Museo Monumento de Guerra de Auckland) Donde vi toda la parte maorí, de los pueblos del pacífico, y un poco de naturaleza hasta que cerraron y me echaron. Me están echando mucho de todos lados últimamente, ¿no?



Compré el pasaje para el Martes a la mañana (no tenía ganas de volver a hacer dedo), vuelta a casa, y salimos con Benja y Phillip, uno de los alemanes. Martes a la mañana, despedida, y nuevamente micro hacia Wellington. En el camino hicimos una parada técnica en la mitad de la nada, con una kiwi concluimos que estaba arreglado con el chofer claramente, porque nadie pararía ahí sino. Esa misma kiwi, que me habló porque vió que le daba parte de mi almuerzo a unos gorriones que andaban por ahí, resultó ser amiga de Diana, una amiga de Nati, asique iba a venir a Wellington a visitarla. Chico el mundo ¿no?
Después que ella se bajó en Bulls, atrás mio se sentaron los dos pibes que conté en la actualización anterior, y lo demás, ya lo saben.

Se hizo muy largo lo sé, pero lo acorté lo más que pude. Estuvo muy bueno volver a pisar Auckland. Volver a caminar por ahí. Fue la primera impresión que tuve de Nueva Zelanda. Fue lo primero que pisé fuera de Argentina en este viaje único e irrepetible. Hay un solo primer viaje por el mundo en tu vida, y tu primer hogar en este viaje siempre es importante, fue muy lindo volver a visitarlo. Me quedaron muchas cosas por hacer, pero ya voy a volver con más tiempo para hacerlas. Ahora de vuelta en Wellington voy a tratar de hacer las cosas que puedo hacer acá, para que no me quede nada más pendiente.

Le doy cierre a esto ya que es uno de las actualizaciones más largas que escribí hasta ahora, y encima siento que lo hice tan resumido todo que perdió un poco de magia, pero bueno, era la única forma de hacerlo. Cuando vuelva voy a poder contarles bien todas las cosas con más lujo de detalle. Acá estoy en mi nueva pieza, con Mati, el chileno que conocí en Auckland y su polola, que al final llegó. Asique si, siempre terminas reencontrándote con todos en algún punto y en algún lugar en Nueva Zelanda. En la próxima actualización les cuento los nuevos planes que estamos teniendo para fines de noviembre / principios de diciembre. Saludos gente! Gracias por tomarse el tiempo de leer cada actualización. See ya!

miércoles, 19 de octubre de 2011

No se me ocurrio ningun buen titulo para la actualizacion


Hola gente! Como les va? Yo acá sentado en casa preparando el blog para cuando a la tarde vaya para el ciber lo tengo listo. Uf, los dejé descansar bastante no? La verdad es que no tenía muchas ganas de escribir asique no lo hice, y tampoco ganas de ir al ciber, que tampoco lo hice. Hay toda una aventura para contar, que es el viaje a Auckland a dedo, la estadía en la ciudad que fue mi hogar en mis primeras dos semanas fuera del país, y en Nueva Zelanda. El paisaje de la isla norte. El partido de los pumas contra los All Blacks, y la vuelta a la capital, Wellington. Pero van a tener que esperar para eso. Por ahora van a tener que conformarse con lo poco que fui escribiendo en el mes. Se acerca mi cumple asique vayan viendo como empaquetar un cajón de fernets y mandármelos por encomienda.


Miércoles 5 de Octubre de 2011, 7:38 pm – Casa, Wellington


Hoy estaba en el laburo cantando “El viento trae una copla” de la Bersuit, desde ayer que vengo cantando La Perra, Los Redondos y hoy la Bersuit; si no conocen La Perra que los Parió escúchenla, es una banda excelente, en serio. Cualquier  cosa pregúntenme y les paso temas, o búsquenla por facebook o google. Mi jefa, Sandra, una de las chef, me oye cantar y me pregunta: ¿estás cantando? Sí, le digo. En inglés o español. En español, es una canción que habla de un argentino que tiene que dejar el país, trabajar en el exterior y que extraña la argentina. Que igual nada que ver conmigo; el tuvo que huir del país, yo vine porque quise, y vine a viajar.

Ahh, me dice, ¿y extrañas tu casa ya?. - No, la verdad que todavía no; hace dos meses que estoy pero todavía tengo tanto por hacer y por ver que todavía no extraño, no quiero volver.
- Ayer también estabas cantando.  – Si, ¡siempre canto cuando estoy feliz!

¿Y creo que eso lo resume todo no? Las cosas en el laburo van mejor. Hoy el almuerzo fue un quilombo, y lo llevé re tranqui. Me estoy acostumbrando al laburo, hago lo mismo con menos esfuerzo y más rápido. ¡Igual ahora está mucho más tranqui! Oficialmente soy “Kitchen hand”, ayudante de cocina, y cada vez hago más cosas de cocina. Aunque en realidad soy “kitchen bitch”, como bien lo resumió un argentino que conocí que también trabajó de eso. La parte de hacer más cosas de cocina está bueno, porque me gusta. Y me estoy llevando más con mis compañeros, cosa que es complicado por como es el laburo. Pero ya me voy conociendo más con Sandra, que no es la head chef, pero todos quieren que sea, excepto ella misma. Petisa, menudita, vos aguda, morocha, ojos verdes, treintipico de años. Divina, pero con su caractercito cuando quiere. Sofía, la pastelera, que tiene unas manos de oro. No saben lo que son las tortas por dios, ¡increíbles! Rubia, ojos claros tmb, veintipico. También muy simpática y atenta. Nick, el que por ahora es el capo de la cocina, es un samoano, que me lleva una cabeza, y es un oso. Cada brazo suyo equivale a dos piernas mias. Pero un tipazo, es el que me probó el primer día y me dio el laburo.

El domingo me dijo que este finde que viene ahora lo tengo libre, porque nos toca un finde libre cada 3, y me preguntó que iba a hacer con mi finde libre. Cuando le conté que quería ir a Auckland a ver a los pumas, me re bancó, me dijo que era genial, que tenía que hacerlo. Y más tarde me dijo: Bueno, vas a tener 5 días off seguidos así disfrutas de Auckland, pero tenés que dormir con 3 chicas mínimo. Me dio del viernes al martes libre para que la pase bien. Y no sólo eso, después me preguntó si tenía algún problema con la forma de viaje, después de contarle que no sabía como iba a ir. Le contesté que no, que pensaba hacer dedo de todas formas así que cualquier forma es buena. Me contó que el padre de un amigo tiene una empresa de camiones que todo el tiempo van y vienen de Auckland, asique le iba a preguntar si podía llevarme.

Es  genial como salen cosas de la nada acá. A mí me dijeron, acá todo se da muy rápido, un día tenés un trabajo acá, y mañana estas con otro trabajo en la otra punta de Nueva Zelanda. Es por eso también que las relaciones se hacen más fuertes en muy poco tiempo. Lejos de casa es inevitable reemplazar un poco lo que tenías allá, amigos, familia, y buscar un nuevo lugar de pertenencia acá. Por eso te aferrás mucho a la gente que te acompaña en estos viajes.

Las cosas ahora se están dando redondas. Todo lo malo que venía pasando cambió totalmente, se dio vuelta como un panqueque. Conseguí laburo, donde me voy acomodando bien; cayó Saku para acompañarme en cualquier locura que salga; de pronto quise ir como sea a ver a los Pumas vs los All Blacks, me encontré con un finde libre que no sabía, con 5 días off, y hasta una forma de ir.

Ayer cobré justo cuando me iba del laburo, una semana nomás cobré. Y así como salí, me fui corriendo a Ticketek a comprar la entrada. Conseguí, no sé cómo conseguí. 5 días antes del partido, cuartos de final, el equipo local, y conseguí entrada. No barata, obvio, pero ¿qué me importa? La plata va y viene, un partido como ese no se va a volver a repetir. Capaz hasta pase a la historia. Asique sí, me costó muchísimo, pero creo que la experiencia de estar ahí, en cuartos de final del mundial de rugby, en Nueva Zelanda, con nada más ni nada menos que los All Blacks, que encima son el equipo local. Va a ser una locura. Sé que las chances de ganar son mínimas, pero no voy a eso, voy a estar ahí, vestido de celeste y blanco de pies a cabeza, con una bandera casi tan alta como yo, entre 60.000 personas vestidas de negro. A hacer fuerza a los 15 tipos que van a estar ahí abajo dejando todo en la cancha. ¡No podría estar más feliz! Sé que si no iba, me iba a arrepentir toda mi vida.

Así que sí, el domingo voy a estar en Eden Park nuevamente (donde vi el partido entre Auckland Rugby y Bay of Plenty con el chileno y la alemana), pero esta vez por el mundial para ver semejante partido. Voy a visitar a varios amigos que dejé allá, y a pasear un poco por el que fue mi primer hogar en Nueva Zelanda. De hecho todavía tengo unos cupones de desayuno del hostel asique pienso ir a desayunar ahí, ¡claramente!

Estoy en Nueva Zelanda, comenzando un viaje único que sabe dios donde y cuando va a terminar, en una sensación de eternas vacaciones, y viendo a los Pumas en el mundial. ¿Cómo no voy a andar cantando por la vida?

Sigo conociendo mucha gente, kiwis, argentinos, y cada uno aporta más a toda ésta experiencia y aprendizaje también. Tenemos un nuevo flatmate, que ocupa la habitación donde estaban Laucha, Pato y el Rasta. Steve, mozo en Sweet Mother´s Kitchen, amigo de Trace. Ya lo conocía de un par de veces que vino. Es un capo. Copadísimo, muy culto. Pasas de hablar de cervezas a literatura. Está aprendiendo a jugar al truco, y siempre está dispuesto a sentarse con vos a tomar una birra, charlar y pasar el rato. Asique siempre estamos Saku, Steve, Trace cuando no trabaja y yo en la cocina/living/comedor charlando y pasando el rato. Sol está laburando 79 horas por semana, asique apenas tiene tiempo para dormir, así que no la vemos nunca pobre! Y Nati, está siempre con alguna compu encerrada en la pieza con internet.

Pero todos los días vuelvo, y hay gente para pasar el rato, entre amigos. Eso es parte de esa sensación de vacaciones de la que hablaba antes. Aunque estés trabajando, es una sensación eterna de vacaciones. Cualquier noche es buena para salir, para tomar una cerveza, para jugar un poker, truco, yahtzee (casi igual a la generala). Bob Marley con Could you be loved de fondo, en este mismo momento.


Martes 11 de Octubre de 2011, 5 pm – Intercity Coach Lines (Auckland – Wellington)


Viajar en micro por un país distinto al de origen y residencia habitual tiene un encanto especial que no se encuentra seguido en los viajes habituales hacia los lugares de veraneo recurridos. Si bien esos viajes tienen la sensación especial de estar dejando todo atrás por unos días y teniendo en frente unas vacaciones, carece del encanto de disfrutar el recorrido.

Por mi parte siempre disfruto los viajes largos en colectivo, porque me dan tiempo para pensar, cosa que en la vida cotidiana no se encuentra. Y este caso en especial se potencia. Si bien ya recorrí casi toda la ruta en el camino de ida a Auckland el sábado pasado, y por lo tanto no está esa sensación de sorpresa y de expectativa de conocer lo que viene a continuación, tiene otro encanto especial, que es el poder ver esos mismos lugares desde una perspectiva distinta, y esta vez grabarlos en la memoria; ya que la primera vez son tantos lugares nuevos que son imposible recordarlos. Una segunda pasada 3 días después ayuda a reforzar lo visto el primer día.

No  sólo tenés tiempo para pensar, sino para leer un buen libro, disfrutando una tranquilidad especial, ya que no sentís que capaz estás perdiendo el tiempo pudiendo aprovechar ese día en pasear, o hacer otra actividad, y sin nadie que moleste. En este caso me traje “The return of Sherlock Holmes” (El regreso de Sherlock Holmes) de Sir Arthur Conan Doyle. Admito que es difícil mantener la seriedad al escribir cuando la persona que se sienta justo delante de mí es un maorí con sobrepeso cantando en voz aguda una canción que obviamente canta una mujer, y que escucho levemente saliendo de algún auricular, pero igual voy a intentar seguir como si eso no fuera lo suficientemente extraño y gracioso como para distraer a cualquiera.

El viaje lleva 11 horas aproximadamente, y en este momento quedan 2:20. Y sinceramente desearía que no anocheciera y el viaje siguiera. Especialmente porque el llegar a Wellington implica que mañana tengo que volver a trabajar, y ya se pierde esa magia de todo viaje corto, lejos de casa, del trabajo y de cualquier tipo de responsabilidad. Sí, aún acá se tiene esa sensación. Sé que dije que se respira un aire de eternas vacaciones, pero hay ciertas nubes de desencanto cuanto recordás que al día siguiente tenés que ir a trabajar.

En este momento estamos parados en la terminal de ómnibus de Palmerston North, hogar de los Pumas en la victoria contra Georgia. Me tomé un breve descanso de la escritura para sacar algunas fotos y para distraerme con una concesionaria de Harley Davidson a la pasada. Otro descansito para fotos casi me deja varado en esta ciudad, cuando al ver que el micro arrancaba tuve que correr para hacerle señas al chofer que me abra la puerta. 


Domingo 16 de Octubre de 2011, 5:11 pm – Casa, Wellington


Tuve que interrumpir el relato en el micro porque un pibe desde atrás me tocó el hombro y me preguntó de donde era porque vio que estaba escribiendo en español. Resulta que el pibe (veintilargos) estaba justo volviendo de un viaje de 3 meses por Sudamérica, se tomó el horrible vuelo de Aerolíneas Buenos Aires – Auckland, y el micro en conexión hasta Wellington, donde vive. Al lado de él un alemán de 19 años que se mandó sólo para Welli. Muy copados los dos asique volvimos hablando el resto del viaje (unas 2 horas), y al llegar fuimos a tomar unas cervezas a Murphy’s. Después pasé por Sweet Mother’s para enterarme que tenía el dia siguiente off (gracias a dios, porque estaba muerto).

Ya hay novedades acá. A Nati se le termina el contrato en el Hotel Bolton, donde trabaja, y se va el jueves para Queenstown, isla sur. Saku está cerca de conseguir trabajo asique se quedaría acá, y compartiría la pieza con él. Y seguramente nos mudemos a la pieza más grande, la que era del chileno André. Lo del trabajo es porque renunció uno de los dishwashers/kitchen hand de Sweet Mother’s Kitchen, y capaz quedaría Saku para reemplazarlo, y a mí me darían un día más de trabajo por semana, ¡lo cual no le viene nada mal a mi cuenta bancaria!

Debido a una pelea con Movistar, y que me quisieron cagar básicamente, los mandé a freir churros y di de baja el plan BB y el abono, con lo que ya no voy a estar siempre conectado con Argentina como estuve hasta ahora. ¿La verdad? Por una parte mejor. Creo que es lo mejor que podía hacer para realmente disfrutar este viaje. Es decir, me vine hasta la otra punta del mundo para vivir una experiencia única, pero nunca me despegué del todo de Argentina, y no termino de asentarme acá. Y capaz el tener menos contacto con todo allá va a ayudarme a disfrutar más esto. Voy a extrañar más también, eso seguro, pero va a estar bueno no estar todo el tiempo conectado.

Novedades generales y poco interesantes

-          Conseguí unos botines Mitre nuevos nuevos por NZ$7.97 en the Warehouse (todavía no puedo creer que hayan salido tan baratos), porque estaban on sale. ¡Asique ya tengo botines para jugar!

-          Debido a que tengo muy sensible la cara hace como 2 semanas que no me puedo afeitar. Si le dibujo una carita a la pelota de rugby y la llamo “Adi” soy un clon de Tom Hanks en Náufrago.

-          Debido a que no conseguí nadie que me acompañe a Auckland, me sentí más sólo que el susodicho personaje mencionado anteriormente, asique para no sentirme menos, encontré un globo bajo la cama, le dibujé una carita, le di un nombre (Smiley) y me lo llevé en la valija. Me lo llevé en serio. Conozcan a Smiley antes del viaje


Y a Smiley después del viaje



-          Aparte de los botines, la pelota de Rugby Adidas (Réplica match), la camiseta de Wellington Phoenix, y los tickets para ver a los pumas 2 veces, me compré la tan deseada camiseta de Auckland Rugby. Desde que fui a ver ese partido en Auckland con el chileno y la alemana que le tenía ganas, y al final me la pude comprar. Facundo, dejá de gastar plata en deportes.

-          Aunque también me compré el muy necesario disco rígido externo y la maquinita para cortar el pelo…. Facundo, dejá de gastar plata. Punto.

-          Aunque ahora me quiero comprar el módem móvil de Vodafone para tener internet en la compu. Facundo, basta, ya te parecés a Juliana con la ropa.


Novedades sobre el blog


Tengo todo el viaje a Auckland para contar, pero me parece que eso necesita una actualización aparte. Viajar a dedo hasta allá es toda una aventura, y como tal, merece ser contada en exclusiva. Además obvio, el partido en sí, la previa, y el post partido merecen también tener una actualización exclusiva. Así que tendrán que esperar a la próxima. Además también estoy pensando en una sección especial para “The Kiwi Life”, sobre los alimentos y bebidas en NZ para la próxima actualización o la siguiente. La sección “El rincón de Nati” está complicada, ya que como dije antes me la cruzo poco a Nati, con lo cual nunca nos sentamos a escribirlo, y ya la semana que viene se va de la ciudad.


Miércoles 19 de Octubre de 2011, 11:48 am (18 de Octubre, 7:48 pm Argentina)


¡Feliz cumple Ma!!! Allá técnicamente todavía no es tu cumple pero acá si, así que igual lo pongo. De todas formas tengo una pequeña sorpresita para vos asique a las 4pm aca (0 hs del 19 allá) te voy a saludar. Obvio que el blog lo voy a publicar un poco más tarde, pero ya lo voy a tener bien listo. ¡Te llevaré el regalo a la  vuelta! Estoy pensando en cruzarme el charco y afanarme un koala de Australia, un kiwi sé que no porque es un ave. Pero ya veremos! Te amo Ma.

Saku consiguió el trabajo al final, ya lo confirmaron. Mismo trabajo que yo, mismo lugar que yo, pero otros horarios. Con lo cual voy a verlo poco, pero por lo menos no se va a Gisborne que era el plan B si esto no salía. Asique ya nos arreglaremos cuando pelotudear juntos por ahí y cuando jugar fútbol. Y Nati se va mañana temprano (muy temprano) en el ferry hacia la isla sur (Wellington-Picton) y de ahí se toma el micro hacia Queenstown, donde ya tiene una casita donde parar.

Ben, ¿se acuerdan de Ben? ¿El inglés que conocí en Auckland?. Lo estuve viendo bastante acá, pero también se va para Queenstown, asique perdemos otro compañero de fútbol.

Para no estirarla más cierro ahora el blog antes de que se me ocurran más cosas.

Las dos últimas actualizaciones no me gustaron como quedaron a decir verdad, capaz porque no lo escribí por querer, sino por deber. Con lo cual salió algo forzado digamos. Pero esta vez lo fui escribiendo en distintos días, según tenía ganas de escribir, asique está un poco más como debe estar. Sin más los saludo atte.


Facundo Nahuel Esain
Lavacopas profesional y escritor de un blog poco popular